La inseguridad cambia los hábitos de los colimenses

Infoecos/Colima

Al analizar los resultados obtenidos en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2016, se puede asegurar que los índices de violencia han comenzado a generar cambios en los hábitos y comportamientos cotidianos de los colimenses.

De acuerdo con Abel Palomera Meza, director de la empresa Consultores en Administración y Políticas Públicas, al estudiar esta encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se pueden verificar los cambios drásticos en las condiciones locales de seguridad, paz y tranquilidad ocurridos en los últimos años.

“Al momento de preguntarle a los colimenses, el personal de esta institución federal encuentra que sus hábitos han cambiado en función de que hay más inseguridad, delincuencia, criminalidad y violencia”, precisó.

Afirmó que aunque esta no es la primera encuesta de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, sí es la primera ocasión que una encuesta pública oficial busca medir los efectos que se derivan en los mexicanos a partir de las nuevas condiciones de inseguridad imperantes.

El primer dato de la encuesta señala que los colimenses han dejado de permitir que sus hijos menores de edad salgan a la calle a jugar, hacer mandados o en la noche, y los resguardan al interior de sus hogares, lo que los limita en el contacto social.

Otra actividad modificada por la inseguridad es el uso de joyas, en el caso de quienes solían utilizarlas para salir a su trabajo u otras actividades cotidianas, “asunto que importa mucho porque la seguridad es un asunto de percepción, y si las personas no se sienten seguras, no realizan sus actividades con total libertad”, explicó.

Indicó también que como los colimenses han comenzado a sentir que pueden ser objeto de algún ilícito cuando salen a la calle o que existe la posibilidad de quedar en medio de un tiroteo, han comenzado a salir menos durante la noche.

La lista continúa y establece que ahora los colimenses prefieren no portar altas cantidades de dinero en efectivo por miedo a ser asaltados, situación que obedece a que es común saber de casos de asaltos afuera de las instituciones bancarias.

Mencionó que uno de los hábitos que se ejecutaban y han dejado de realizarse implica el dejar de visitar a los parientes, situación que permitía pensar que en Colima todos se conocían, y abonaba al “capital humano” que contribuye a fortalecer la economía doméstica.

Luego de enlistar estas actividades que han comenzado a transformarse, Abel Palomera valoró que el significado de estas cifras puede interpretarse como el que los ciudadanos tienen nostalgia de lo que era el “Colima de antes, donde se podían dejar las puertas y ventanas abiertas, se conocía a los vecinos y a sus hijos, sacar por la tarde la silla al frente de la puerta exterior a platicar y tomar el ‘sereno’.

“La gente de Colima ha comenzado a ser hermética, desconfiada y ser individualistas, como ocurre en las grandes urbes donde ya no hay socialización y la gente no puede compartir ni la banca en un parque para no tener que platicar con otra persona más, porque teme que podrían resultar afectados en su integridad o ser víctimas de un robo”, puntualizó.

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