Sociedad Líquida: 19 de septiembre vs 19 de septiembre

Como una pésima broma del destino, el 19 de septiembre de 2017 al mediodía, un sismo de magnitud 7.1 sacudió nuestro país, ocasionando cientos de pérdidas humanas y graves daños de infraestructura en la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero. Treinta y dos años después de la desgracia del sismo que marcó a nuestro país en la misma fecha, pero del año de 1985.

Muchas cosas han cambiado en estas tres décadas. La sangre y lágrimas derramadas de mediados de los ochentas del siglo pasado dejaron como aprendizaje una gran cultura de protección civil, lo que seguramente salvó incuantificables vidas. Hoy día, la ayuda tarda a lo sumo día y medio en llegar al lugar del siniestro, mientras que en los ochentas llegaba a tardar hasta un mes.

La información hoy viaja a velocidades insospechadas. Aquel primer sismo se recuerda, en materia de comunicación, por la transmisión en vivo de Lourdes Guerrero, quien anunció ante cámaras, en ausencia de Guillermo Ochoa, el inicio del devastador terremoto, intentando mantener la calma y tranquilizar a la audiencia, hasta que la señal del Canal 2 de Televisa salió del aire. Se recuerda por la narración de Jacobo Zabludovsky a través de un teléfono de auto, transmitida por radio el 19 de septiembre de 1985, donde detalló cómo se cayeron varios edificios. Hoy, las redes sociales inundan de información. Es imposible no estar al tanto, seguir el detalle a detalle de los rescates, derrumbes, centros de acopio. Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), en específico las redes sociales, se han convertido en un instrumento altamente valioso para informar a la sociedad civil, para solicitar ayuda, para localizar personas, para promover donaciones.

En este sentido, se vive una dualidad. Paralelamente a esta útil labor, la difusión de rumores, de noticias falsas y de lucro político también ha estado presente. Charlatanes en internet que se hacen llamar científicos aseguran que pueden predecir sismos y que el gobierno oculta esta información. Conspiracionistas aseveran que una súper arma creada por Estados Unidos ha provocado sismos y huracanes. Políticos tomándose la foto de la “ayuda” al damnificado o, como López Obrador, lucrando con el sentimiento de la sociedad, al asegurar que su partido Morena quiere realizar donaciones a las víctimas, pero que el INE no lo deja, cuando sabe perfectamente que legalmente no es posible. ¿Por qué no aporta de su cuenta personal y “pasa charola” por sus destacados miembros de su partido?

Sin embargo, amable lector, ¿sabe que no ha cambiado, tanto en el sismo de 1985 como en el de esta semana?, la muestra de solidaridad de los ciudadanos mexicanos. En verdad la sociedad civil nos ha dado de nueva cuenta una lección del gran corazón y ayuda al prójimo. La imagen de jóvenes y adultos, hombres y mujeres; hombro a hombro cargando piedras, removiendo escombros, alimentando a los brigadistas y voluntarios; ha provocado que vuelva a creer en esta sociedad, misma que parecía tan decadente en los últimos años. Seguramente nos volveremos a levantar de ésta, como lo hemos hecho antes, pero espero que en esta ocasión la armonía perdure y no necesitemos otra desgracia para demostrar que los mexicanos podemos trabajar juntos y unidos.

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