Reflejar la realidad mexicana, un reto para el cine: Alberto Anguiano

  • Gana Concurso Nacional de Cortometrajes con El Eco del Caracol; participará Elpidia Carrillo

Ma del Carmen Zamora

Alberto Anguiano, originario de Alcaraces, Cuauhtémoc, es un creador polifacético. Estudió publicidad y diseño de modas en la Ciudad de México, y siempre se ligó al trabajo creativo: “creo que el arte y la creación nos vuelve más humanos. Eso nos puede distinguir de otras especies”, dice. Continuamente sus diseños se lucen en las pasarelas que recorren las futuras misses de belleza y reinas de la feria por lo que es una figura muy apreciada en ese ambiente de luces y maquillajes. Sin embargo, además de la moda, Alberto también tiene otra pasión: la escritura y el cine.

“Crecí en un ambiente muy tranquilo, en Alcaraces, donde hay un clima privilegiado. Vengo de una familia de varios hermanos; mi vida en casa estuvo llena de anécdotas, algunas duras y otras muy bonitas. Mi imaginación ha sido cercana a los juegos de la infancia; creo que todavía esos juegos están conmigo”, comenta mientras trata de disolver el azúcar dentro de una aromática tisana de frutos rojos.

Desde hace cinco años, cuando nació Batracio Films, se ligó estrechamente al mundo del cine: “comencé a tomar talleres y cursos sobre dirección, producción, lenguaje cinematográfico y guión”. Batracio Films es la productora que dirige junto con su hermano Alejandro Anguiano, quien estudió cine en España. En fechas recientes ganó el Concurso Nacional de Proyectos de Cortometrajes con El Eco del Caracol, una historia situada en la costa de Michoacán.

Gracias al premio, el cortometraje podrá ser realizado en aproximadamente un año. “El premio consiste en un presupuesto para la realización del corto y una vez finalizado se proyectará en diversos festivales. Consiste en una crítica social sobre la zona costera Michoacana, un lugar que está pidiendo la atención nacional, la ayuda. En su momento generaron autodefensas ante el incremento del crimen y bueno, ahora existe la policía comunitaria”.

El guionista comenta que desde hace varios años fue acercándose al área, “más bien por un interés turístico. Poco a poco fui conociendo a la gente, escuchando sus historias y me familiaricé con ellos. Luego vino la anécdota idónea: la historia se centra en un pequeño y su hermana”, y es la muerte la que aparece en medio de ambos. “Quise retomar el realismo mágico; jugar con las imágenes para generar un lenguaje poético cinematográfico”, agrega.

Elpidia Carrillo, la reconocida actriz internacional, hará una colaboración dentro del cortometraje “como solidaridad a estos pueblos, pues le gustó mucho la historia. También participará un poco en la producción y ayudará con el casting”. Este último se realizará entre las personas del área; “en particular se llamará a varios niños, a quienes previamente se les dará una serie de enseñanzas sobre cine muy básicas. Uno se sorprende, pues a veces el talento está por ahí. Por ejemplo, a Elpidia Carrillo la descubrieron siendo mesera en Los Ángeles”.

Hoy en día, comenta, la realidad se ha vuelto tan inmediata y “asombrosa en muchos sentidos. Siempre supera a la ficción por lo que no es fácil para el cine seguirle el paso. Creo que lo cotidiano, y a veces lo malamente cotidiano como la violencia, se escapa del cine con todo y la fuerza que este tiene para retratarlo”.

Señala también que cada año ha tenido la recompensa para continuar en este camino. “Han sido reconocimientos constantes. Son muestra de que vamos bien, como Batracio Films, como creadores. Tuvimos una mención honorífica en Tequila Jalisco, por ejemplo; nuestro primer reconocimiento fue en España, en el Festival Internacional de Cortometrajes. Ahora mismo estamos promocionando Mandíbulas, en Argentina. Todos estos reconocimientos son motivaciones constantes”, finaliza.

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