De Frente y de Perfil: Los relevos y las responsabilidades

Como sucede cada fin de sexenio, en su quinto año, asoman una serie de suplentes, personajes que deben aprovechar la oportunidad para llegar a figura dentro de los primeros planos políticos y, principalmente, cuidarles las espaldas a los personajes que llegaron a la cúspide sus carreras al lado del presidente de la República.

Los nuevos integrantes del gabinete y los que pertenecen al inexistente gabinete ampliado, serán los responsables de cubrir culpas ajenas, si es que se decide actuar en contra de algunos de estos políticos que se amparan con el fuero constitucional.

Cada uno de ellos sabe la responsabilidad que adquiere, con solamente un año por delante y muchas tareas pendientes, entre las que se encuentran buscar la forma de otorgar apoyos de los candidatos presidenciales del partido en el poder, los que comúnmente parten de las dependencias del gobierno federal y los gobiernos estatales que detenten.

Dos de los tres secretarios designados ayer son nuevos en esas tareas, aunque saben de elecciones, ya que han pasado por ellas, algunas con triunfos y otras con grandes fracasos, mientras que el tercero fue llevado a su nueva dependencia por su estilo rudo y mano dura, necesarios para la contención electoral.

Eviel Pérez Magaña y Roberto Campa Cifrián fungían en tareas de subsecretarios en Desarrollo Social y Gobernación, respectivamente. El primero fue ascendido en la misma dependencia y el otro, enviado a la secretaría del Trabajo como titular de la misma.

Ambos han fracasado electoralmente y se creía que sus carreras políticas habían abortado, cuando Campa renunció al PRI se volvió candidato presidencial de Nueva Alianza y consiguió solamente un puñado de votos, pero su nominación estratégica pegó en la línea de flotación del PRI y de su candidato presidencial Roberto Madrazo.

Campa se sumó al equipo del entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y como tal fue designado subsecretario en Gobernación, donde pasó por dos oficinas con el mismo rango, creyendo ascender con la probable postulación presidencial de Miguel Ángel Osorio Chong, lo que no sucedió en la realidad.

Eviel perdió en 2010 el gobierno de Oaxaca y dos años después el Senado de mayoría en esa entidad, aunque alcanzó el premio de consolación, de primera minoría.

Fue invitado a pasar a la administración pública por el actual candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, cuando fue designado secretario de Sedesol.

Siendo Desarrollo Social la dependencia de la que parten una serie de programas asistenciales se requería de un personajes que conociera además el terreno de lo electoral, donde Eviel ha sido candidato hasta cinco ocasiones a cargos de elección popular, ganando tres y perdiendo dos.

En el caso del nuevo secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, es un buen abogado, que ya pasó por cargos como el de procurador en el Estado de México, una diputación federal y la secretaría del Trabajo, además de tener mano dura y saber negociar ventajosamente.

Navarrete Prida llegó con la espada desenvainada y limpió la Secretaría de Gobernación de personajes ya rebasados que en nada le ayudarían a darle a la dependencia el sesgo que se busca.

La salida de Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Miranda abona en beneficio del candidato presidencial del PRI y ellos podrán blindarse con el tan bondadoso fuero constitucional.

El relevo de los secretarios del gabinete es una constante en todos los sexenios, para dejarle toda la responsabilidad al entrante y además ofrecerle protección al saliente.

Claro que las tareas electorales, las candidaturas y usar la capacidad de los salientes, es un buen pretexto que funciona a la perfección y da satisfacciones.

Y es que acaso se merecen un premio como legisladores personajes que fueron tan cuestionados en sus labores como Miguel Ángel Osorio y Luis Miranda.

Osorio nunca pudo con las tareas de seguridad que le fueron encomendadas y que provocaron la desaparición de la secretaría de Seguridad Pública. El sexenio es el más violento de la historia de México, las tareas de seguridad son un fracaso, el escape de Joaquín Guzmán Loera de un penal de alta seguridad fu el colmo y aún así Osorio Chong siguió en su puesto, con todo y los cuestionamientos sobre un eventual enriquecimiento.

Miranda fue un desastre como titular de Sedesol, sus desplantes y desconocimiento de la materia a su cargo, generaron escándalo y aún así será premiado con un cargo de representación popular.

Antes que ellos fueron cambiados de adscripción el hoy secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, quien dejó Pemex (está considerado como uno de los mejores amigos del candidato presidencial del PRI); Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública, podría ser blindado también con una candidatura; Mikel Arriola, candidato a jefe de Gobierno de la CDMX y se espera algunos otros relevos para los próximos días.

Esa es la realidad de la política mexicana y sus personajes, los que sin importar si cumplen o no con sus tareas son premiados una y otra vez, olvidando deslealtades y malos manejos.

Una de los cambios relevantes dentro del equipo que lleva Navarrete Prida a Gobernación es la salida de Eugenio Imaz del CISEN, dependencia a la que llega Alberto Bazbaz Sacal.

ramonzurita44@hotmail.com

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