Contrapeso:Protestar desde la paz

Apenas hace un año, el día 6 de enero, escribía con lamentación que se había registrado un asesinato por día en lo que iba de ese año. El inicio de este 2018 superó por mucho los seis muertos en los seis primeros días del 2017. La violencia se ha apoderado del estado, con más fuerza cada día. Un tema tan complejo como es la seguridad ha puesto en jaque a las autoridades estatales que, hay que decirlo, no encuentran una estrategia totalmente efectiva para hacer frente a las organizaciones del crimen organizado.

Con el pretexto de la inseguridad, el lunes pasado, la delegada especial del CEN del PRD, Martha Zepeda del Toro, encabezó una protesta ‘al estilo narco’ depositando bolsas negras de plástico y envoltorios manchados con tinta roja que simulaban ser cuerpos humanos desmembrados y ‘ensabanados’.

Esta acción polarizó las opiniones de la sociedad colimense: por una parte, unos señalaron con indignación que lo que la perredista hacía era lucrar con el dolor y la pérdida humana que padecen decenas de familias; mientras que otros consideraban que es imposible que la ciudadanía se indigne más por una manifestación que por la realidad misma, donde los cuerpos desmembrados y ‘embolsados’ son verdaderos.

Y es que desde 2016, el estado de Colima se ha mantenido en el primer lugar nacional en la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, con 607 víctimas en ese año y, según estimaciones, durante 2017 la cifra se elevó todavía más, alcanzando alrededor de 800 homicidios dolosos.

A decir verdad, estuve reflexionando mucho sobre la postura que tomaría esta columna de opinión, respecto a la protesta encabezada por Martha Zepeda, ya que me contraria mucho. Intentando tomar las cosas en su justa reflexión propongo dos reflexiones:

  1. No podemos perder de vista que el tema de discusión debe ser los altos índices de violencia en Colima. No la manifestación de Martha Zepeda. Muchos actores políticos se subieron al ‘tren del mame’, cargándole reproches a la perredista. Lo que queremos son propuestas de coordinación entre todos los órdenes de los tres niveles de gobierno, así como compromiso de parte de la sociedad, porque todos somos responsables de construir un Colima más seguro. No quiero leer más ‘cargadas’ contra la acción de Zepeda del Toro, aspiro a que leamos políticos indignados con los cuerpos desmembrados y abandonados todos los días, enervados con los comandos armados que entran a viviendas y matan al por mayor. Eso es lo reprobable, eso es lo que debemos criticar. La realidad, no las simulaciones –incluso por más mal logradas que sean–.
  2. Que no se me malinterprete, no estoy de acuerdo en la forma en que la dirigente del PRD mostró la realidad. Es por eso que considero que las manifestaciones deben ser siempre propositivas, y partir de la cultura de paz. Este concepto lo descubrí recientemente con la visita de Hermes Ulises Prieto Mora a Colima, quien en su investigación doctoral encontró que la publicidad oficial del Gobierno del presidente Felipe Calderón acerca de la ‘lucha contra el narcotráfico’ difundía y replicaba mensajes desde el odio y la violencia, no desde la paz, ¡toda una paradoja! Creo que lo mismo sucede con la manifestación de Martha Zepeda, quiere construir seguridad mostrando la inseguridad, quiere construir la paz mostrando lo peor de la violencia.

Una cultura de paz está basada en los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y en el respeto de los derechos humanos, la democracia y la tolerancia, la promoción del desarrollo, la educación para la paz, la libre circulación de información y la mayor participación de la mujer como enfoque integral para prevenir la violencia y los conflictos, y que se realicen actividades encaminadas a crear condiciones propicias para el establecimiento de la paz y su consolidación.

Sé que suena complicado, casi utópico que se convierte este concepto en realidad, en políticas públicas y actos individuales que modifiquen la vida social en todas sus facetas, pero hacia allá debemos de mirar. Acciones políticas y de protesta desde la paz. Periodismo desde la paz. Opiniones desde la paz. Porque también serán por la paz.

La cultura de paz supone ante todo un esfuerzo generalizado para modificar mentalidades y actitudes con ánimo de promover la paz. Significa transformar los conflictos, prevenir los conflictos que puedan engendrar violencia y restaurar la paz y la confianza en poblaciones que emergen de la guerra o los conflictos. Creo que es el único camino que podemos tomar, cuando la realidad comienza a superarnos.

 

PUNTO Y APARTE

El periodista mexicano Carlos Domínguez Rodríguez fue ultimado en Tamaulipas, convirtiéndose en el primer comunicador asesinado en lo que va de 2018 en México -considerado uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo- por su actividad profesional. Espero que este año no tenga que seguir este inhumano conteo. No se mata la verdad, matando periodistas.

 

*Comentarios al correo electrónico rolandonotas@gmail.com / Twitter: @rolandonotas / www.rolandonotas.wordpress.com

Comentarios

Notas Relacionadas