Interés Público

EL LÍDER PRIISTA

La definición de las precandidaturas a los diversos cargos de elección popular del PRI demostró, de manera incontrovertible, el liderazgo que el gobernador Ignacio Peralta asume en su partido. Y prueba de ello es que los ungidos, los que se registraron a un cargo de elección popular, son aliados estratégicos para la alineación de una política pública directa y que permita generar beneficios a la población.

Por eso, todos lo que contendrán en la próxima elección por las siglas del PRI-PVEM tienen la aprobación y visto bueno de Ignacio Peralta. No se colaron enemigos políticos del mandatario, sino que se registraron los mejores perfiles y con una gran rentabilidad electoral.

Hizo bien el mandatario en no permitir que funcionarios de su gabinete compitieran en este prerregistro, pues la población está harta de ver cómo los servidores públicos abusan de su puesto para utilizarlo como trampolín político. En este caso, los funcionarios del Gobierno del Estado, aunque algunos tienen una gran rentabilidad electoral, continúan trabajando a favor de los colimenses.

Es un mensaje que el gobernador Ignacio Peralta manda a la sociedad, en el cual refrenda su compromiso de mejorar las condiciones y generar un mayor bienestar en la población, sin descuidar la orientación del gobierno por los aspectos políticos. Y eso solo lo puede conseguir si su equipo de trabajo está centrado en la labor gubernativa que les compete, pues sólo de esa forma lograrán concretar las metas del Plan Estatal de Desarrollo.

Quedan, por otro lado, importantes activos políticos que estarán luchando en esa contienda electoral por el voto de los ciudadanos, como Mely Romero en la diputación federal, Fernando Moreno en el senado y Héctor Magaña para la alcaldía de Villa de Álvarez, quienes tendrán que convencer a la población con base a los resultados que obtuvieron en sus diversas gestiones.

Ignacio Peralta se decantó por los mejores perfiles y tuvo un especial cuidado en respetar las alianzas políticas, sobre todo aquellas son compatibles a su proyecto político. De ahí, en gran parte, el fortalecimiento de Virgilio Mendoza, quien es un aliado estratégico de Ignacio Peralta.

Fue atinado el liderazgo del gobernador en el PRI, porque impidió que adversarios políticos, pertenecientes al grupo de Anguiano Moreno, tuvieran injerencia en la decisión de las candidaturas. En especial uno de Manzanillo, que tiene señalamientos por parte del Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) y que fue propuesta para inhabilitarlo en caso de ejercer cargos públicos.

Mención aparte merecen Federico Rangel y Enrique Rojas, destacados priistas que tienen, actualmente, una importancia estratégica, pues el primero es coordinador de la bancada priista en el Congreso del Estado y el segundo es diputado federal en funciones. Ambos son aliados del gobernador Ignacio Peralta, lo que han acreditado con trabajo y apoyos a favor de la población.

Es previsible que terminadas sus funciones como legisladores se integran a una importante función del gobierno o del mismo PRI. Y es que sólo a través de las aliados políticos (y que estos ganen las posiciones electorales más importantes) permitirán alinear una política pública más rápida y eficiente al Gobierno del Estado.

 

LAS TRIBULACIONES DE ANAYA

Víctima de las corrientes ideológicas y sus divergencias irreconciliables, el precandidato presidencial del PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, sostiene sus encuentros con la militancia de esos tres partidos haciendo malabares con un discurso ambiguo, nebuloso y que se pierde en los vericuetos de la generalidad, ante el temor de confrontar a quienes integran este cuadro abigarrado de intereses partidistas.

 

Por eso mismo, el expresidente nacional del PAN, no puede cimentar un discurso claro y mucho menos consolidar propuestas serias, más allá de las generalidades de una pensión universal para todos los mexicanos, esto por el simple hecho de serlo; su discurso, que oscila entre la izquierda y la derecha, conforme a los contextos, termina por desvirtuarlo ante la ciudadanía.

Y es que Anaya no ha logrado aterrizar a los hechos una plataforma de gobierno que concilie las posturas ideológicas de Acción Nacional y el PRD. Por eso, en gran parte también, carece de un coordinador de campaña que le de coherencia y articule su estrategia electoral. Y no lo ha definido precisamente por el temor de crispar los ánimos el interior de estos tres partidos.

Si bien una de las grandes fortalezas del Ricardo Anaya es que logró cristalizar la alianza entre el PRD y el PAN, dos partidos que en el 2006 se jugaron la Presidencia de la República con la intensidad de un clásico futbolero y que ahora, 12 años después, van de la mano en una elección presidencial, es también una debilidad por las posturas insalvables que históricamente han dividido a amarillos y azules.

¿Qué va hacer Ricardo Anaya cuando le pregunten temas relacionados con la izquierda, como si está a favor de la descriminalización del aborto, la legalización de las drogas, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la adopción por parte de parejas monoparentales? El PAN, por esencia ideológica, es un partido conservador y el PRD, de igual forma, representa ideales socialistas y más liberales.

Esta dicotomía ya comienza afectar el discurso del precandidato presidencial del PAN-PRD-MC. Por eso, de manera astuta, se ha enfocado en criticar al actual gobierno, inmerso en el juego fácil de la oposición, al limitarse a señalar todo lo que está mal. Sin embargo, llegará  el momento de generar una plataforma propositiva, que marque las principales directrices para resolver el problema de inseguridad, la falta de empleos, la pobreza y la corrupción.

Ahí también entrará en un problema Ricardo Anaya, pues el antecedente inmediato del PAN, es una economía más acorde al libre mercado, mientras que la del PRD se decanta por una mayor injerencia del gobierno. El éxito de Anaya, pues, dependerá en gran medida en la forma que pueda integrar las visiones de gobierno de estos dos partidos, lo cual será tan difícil como mezclar el agua y el aceite.

De no lograr esta conciliación, Ricardo Anaya podría perder cohesión al interior de la alianza, por lo que las estructuras partidarias serían poco consistentes y no darían los resultados que el ex presidente del PAN busca para ganar la presidencia de México. He ahí la grave problemática que enfrente Ricardo Anaya.

VLADIMIR E INDIRA, CONTRASTES

Vladimir Parra es uno de los militantes de Morena con más trayectoria: fue el primer dirigente estatal del partido de Andrés Manuel López Obrador y uno de sus miembros más activos, tanto proselitista como mediáticamente. Ha estado en marchas, plantones y es cercano a López Obrador, cuyo respaldo lo llevó liderar a los morenistas en la entidad. Por eso, en gran parte, su registro como candidato a diputado local por el distrito número VIII es un reconocimiento implícito al trabajo de la militancia de ese partido.

Por otro lado, Indira Vizcaíno llega a Morena por las coyunturas políticas: su salida del PRD se debió a la amenaza de ser expulsada del partido por manifestar su apoyo a Andrés Manuel y condenar la alianza electoral del Sol Azteca con Acción Nacional. De ahí que varios integrantes de Morena manifestaron su rechazo a la               experredista en un mitin de Andrés Manuel, donde expusieron mantas con términos despectivos a su persona.

Aunque sigue siendo un activo político importante dentro de la izquierda en Colima, Indira Vizcaíno ya  no posé la rentabilidad electoral que tuvo durante el 2015, cuando dejó la alcaldía de Colima para competir por una diputación federal, cargo que perdió por una diferencia mínima de votos contra Enrique Rojas Orozco.

Indira Vizcaíno se mostró reticente a emprender una campaña electoral y se mostró más como un enlace de López Obrador a Morena, así como operadora política de éste. Quizá porque sabe en su interior que la contienda presidencial no va a estar sencilla para el ex jefe de gobierno del Distrito Federal (ahora Ciudad de México), Indira Vizcaíno optó por competir para una diputación local, en caso de que pierda el tabasqueño por tercera ocasión la Presidencia de la República.

En esa lógica, Indira se fue a uno de los distritos donde tuvo mayor aceptación en la pasada contienda electoral. No se siente segura y por eso no compitió para el senado de la república y tampoco para una diputación federal, pues sabe que ya no tiene el capital electoral de hace tres años.

No obstante de esto, tanto Indira como Vladimir son las cartas más fuertes de Morena en la contienda electoral. Su victoria dependerá mucho del trabajo que realicen para convencer a la población de que son la mejor opción a estos cargos de elección. Y es que no pueden confiarse de que la imagen de Andrés Manuel les llevará votos de manera automática, en especial cuando en Colima López Obrador siempre ha quedado rezagado en un tercer lugar.

De ahí que Indira y Vladimir muestren una buena plataforma de propuestas. Sería un grave error que se estancaran en un discurso de confrontación y revanchismo: los ciudadanos quieren calidad y buen nivel en estas elecciones, con propuestas sólidas y viables que contribuyan a generar mayor bienestar en la población.

Se enfrentan, además, a un nuevo esquema de elecciones, donde la figura de los candidatos independientes será preponderante. De igual forma, tanto para Indira como Vladimir, será un momento clave en su carrera política: una derrota podría ser definitiva para sus proyectos políticos y personales, y más si pierde López Obrador la presidencia.

 

ENCUENTRO CIUDADANO

Para un gobernante es imprescindible mantener el contacto cercano con sus gobernados. La figura del gobernador no debe ser considerada como una torre de marfil, de difícil acceso y que se sacraliza en el discurso oficial. De ahí la importancia de eventos como el Encuentro Ciudadano, donde se propicia una cercanía con el mandatario estatal para que escuche, de manera personal, los planteamientos, sugerencias y peticiones de la población.

El miércoles pasado, Ignacio Peralta, con la instrucción de atender hasta la última persona que llegue, logró atender personalmente a más de 100 ciudadanos. Acompañado por la alcaldesa Gabriela Benavides Cobos, dio inicio con el Primer Encuentro Ciudadano 2018 en el municipio de Manzanillo, que se llevó a cabo en el Casino de la Feria y en donde se entregaron 100 fichas a personas que fueron atendidas por el mandatario estatal y 150 por los secretarios del gabinete estatal.

Ahora bien, el Gobernador no solo debe escuchar y guardar registro de estas audiencias, sino que es importante también que dé una respuesta puntual, principalmente a los planteamientos de los ciudadanos que están orientados a mejorar las prácticas de gobierno y que pueden detonar proyectos importantes en el estado.

Si bien son los menos quienes proponen y son más los que buscan una oportunidad de empleo, el gobierno, junto con los ayuntamientos, deben buscar los programas y acciones que permitan fortalecer la economía del estado para generar más empleos y que éstos sean de calidad, con buenos salarios.

Ya hay acciones importantes en este sentido, en las cuales se ha incentivado el desarrollo de la economía, principalmente en el rubro de prestaciones de servicio. Se percibe este crecimiento, con más énfasis en el sector turístico, donde Colima obtuvo una derrama económica histórica, superior a la de otras administraciones estatales: se registró una ocupación hotelera del 47.68 por ciento, así como la llegada de un millón 010 mil 782 turistas al estado, generando una derrama económica de 4 mil 795 millones en el 2017.

Un gobierno con arraigo en la sociedad siempre será sensible a sus principales necesidades. De ahí la importancia de mantener este esquema de audiencias públicas, en las cuales el gobernador Ignacio Peralta puede explicarles directamente a los ciudadanos las principales líneas de acción que ha emprendido en diversos rubros, como el educativo, la seguridad pública, salud y finanzas del Estado.

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