Rechazan en Italia proyecto de transnacional estadounidense

La intención de la empresa estadounidense Amazon de adosar un brazalete electrónico a sus trabajadores para optimizar sus ganancias, evoca hoy aquí la crítica al capitalismo hecha por Charles Chaplin en su memorable película ”Tiempos Modernos”.

Muy parecida a la sobre explotación del obrero industrial descrita en el filme de 1936, durante la Gran Depresión, es la pretensión del coloso norteamericano del comercio electrónico de introducir un novedoso dispositivo, mediante el cual podrá controlar la actividad de sus empleados, con el argumento de una mayor eficiencia.

El brazalete que recuerda el aplicado a los reos en prisión domiciliaria o libertad condicional, permitirá orientar las manos de los dependientes hacia los lugares donde encontrar los productos en un almacén, en interacción con la base de datos de los inventarios por medio de impulsos ultrasónicos y transmisiones radiales.

La eventual introducción de ese sofisticado sistema en la representación de la sociedad estadounidense en Italia fue rechazada de plano por el gobierno, sindicatos y dirigentes de partidos y movimientos políticos, participantes en la campaña electoral con vistas a los comicios legislativos del próximo 4 de marzo.

Al intervenir en un evento sobre ‘Roma hacia la ciudad de la otra economía’, el primer ministro, Paolo Gentiloni, expresó que ‘es fácil declamar sobre el tema del empleo, pero el desafío obsesivo para quienes gobiernan es construir un trabajo de calidad y no trabajar con un brazalete’.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Económico, Carlo Calenda, convocó a los dirigentes de la sucursal local de Amazon para comunicarles que el dispositivo ‘no se usa ni se usará en Italia’ y les explicó que los únicos brazaletes hechos en este país ‘son los que produce nuestra joyería y son bellísimos’.

El funcionario añadió que durante el encuentro se habló sobre nuevas inversiones, las cuales son bienvenidas, pero insistió en que la preocupación principal debe ser la de la calidad del empleo y el personal.

Posteriormente, en una intervención durante un acto político, el ministro enfatizó que transmitir impulsos sobre los trabajadores, aunque no sea de forma indolora, ‘es una violación de la dignidad del cuerpo y un umbral que no podemos traspasar’.

Al ampliar su criterio en otro mensaje publicado en Twitter, Calenda advirtió que el rechazo no es a los dispositivos promovidos por la industria 4.0, sino a su función, según establecen las leyes.

En ese mismo sentido, el titular del Trabajo, Giuliano Poletti, recordó que en Italia existen normas legales sobre los instrumentos de control a distancia, por lo que si una empresa intenta utilizar herramientas de ese tipo debe hacerlo respetando las leyes.

Como modalidad degradante y ofensiva para la dignidad de los trabajadores, calificó el hecho la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, mientras que el líder de su partido y presidente del Senado, Pietro Grasso, señaló que ‘parece una película de ciencia ficción, pero lamentablemente no lo es’.

También por Twitter se manifestó el exponente de Fuerza Italia y actual presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quien subrayó que la libertad y dignidad de las personas, comenzando por el trabajo, es el fundamento de la Unión Europea, por lo que ‘es inaceptable considerar al ser humano como un robot o algo peor’.

Para el líder político del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, si en Italia se pueden poner dispositivos sobre los trabajadores para controlarlos es gracias a la reforma laboral impulsada por el ex primer ministro Matteo Renzi y aprobada por la mayoría parlamentaria encabezada por el gobernante Partido Democrático.

Desde otro ángulo intervino el secretario de la Liga, Matteo Salvini, quien pidió una entrevista con el director de la sede italiana de la empresa estadounidense ‘para comprobar si usan a los hombres y mujeres como robots’.

Al respecto, puntualizó que según la información aportada por algunos trabajadores, ‘los multan si se comen un caramelo’ y los obligan a elaborar un mínimo de cuatro paquetes por minuto.

Si eso es cierto -apuntó-, no es trabajo ni dignidad, más aún porque cada paquete que sale de allí es un negocio que cierra.

Mientras tanto, Amazon se defendió con el argumento de que es apenas un proyecto y además que en empresas de todo el mundo los dependientes utilizan sensores de mano para controlar el inventario y expedir las órdenes, por lo que la idea de los brazaletes, si se concreta en el futuro, será respetando las leyes.

Todo indica entonces que el debate permanecerá abierto, pues la transnacional estadounidense persistirá en sus acciones para optimizar sus utilidades con una visión del trabajador igual a la denunciada por Chaplin hace 82 años, aunque el conflicto se desarrolle hoy en la denominada sociedad postindustrial.

 

Prensa Latina

Comentarios

Notas Relacionadas