Escaparate Político

PRIMERA DE DOS PARTES

PRECAMPAÑAS. Concluyeron las precampañas de los candidatos presidenciales del PRI, PAN y Morena, en un contexto en el que las encuestas marcan como puntero a López Obrador con un 30 % de la intención del voto, seguido de Ricardo Anaya con un 26 % y un 16 % de José Antonio Meade. Es la hora de la revisión de estrategias, de ajustes, de desechar lo que no funcionó, de replantear las campañas. Sostengo que no hay nada para nadie, ya que las encuestas no sustituyen a la elección. Ergo, una cosa es la campaña que se puede ganar o perder y otra muy distinta es la movilización el día de la jornada electoral y ahí está la fortaleza del PRI, más allá de las cualidades, virtudes o defectos que tenga el abanderado presidencial. En este sentido, mal haría el tabasqueño en sentirse ganador con lo que dicen las encuestas. Faltan los meses definitivos previos a la elección y todo, todo, puede pasar, ya sea un triunfo del tabasqueño o de Ricardo Anaya o José Antonio Meade, pues cada uno tiene sus fortalezas y debilidades y no hay un resultado fatal, previsible o inevitable. Es decir, sí puede ganar López Obrador, pero los poderes facticos están en su contra. Tiene en contra a los Estados Unidos, a Donald Trump, a los grandes empresarios, a los banqueros, al presidente Peña Nieto, al sistema político, son muchos los agravios que El Peje ha proferido contra el Ejército y contra el general Salvador Cienfuegos, titular de la Sedena. En el camino al poder, ha sembrado adversarios muy poderosos. Por otra parte, Ricardo Anaya tiene a su favor que es joven, muy ambicioso capaz de todo, de intentarlo todo, pero tiene serios pasivos, tiene fama de corrupto, de enriquecimiento súbito e inexplicable, de traidor y de excesivamente personalista y controlador; que no trabaja en equipo. Por otra parte, el sistema político imperante, el PRI, ha demostrado tener muchos recursos a su alcance; tiene el poder del dinero, de los jueces y los tribunales electorales, tiene la cancha y el balón, tiene al único partido que es una formidable maquinaria electoral, capaz de hacer una gran movilización nacional el día de la elección, para incidir en el resultado. Su candidato presidencial, José Antonio Meade, es el mejor preparado en lo político y en lo técnico para gobernar; sin el radicalismo de López Obrador y sin lo imprevisible y corrupto que puede ser Anaya. José Antonio Meade tiene una excelente imagen y tiene la confianza de los mercados y de los inversionistas nacionales y extranjeros; los poderes fácticos lo ven bien y lo arropan. Entonces, se desprende que no hay nada para nadie. Que la contienda será la madre de todas las batallas, hay incertidumbre democrática en el resultado. La moneda está en el aire. AMLO SU PEOR ENEMIGO. Si de algo estoy seguro, es que el tabasqueño ha demostrado ser el peor enemigo de sí mismo. No es la primera vez que va adelante en las encuestas y no es la primera vez que las echa por la borda. En el 2006 se negó a ir al debate presidencial, con un alto costo político y un descenso abrupto en la intención del voto, se peleó e insultó al entonces presidente. En el 2012 no le metió ganas frente a Peña Nieto y hay personas en su círculo cercano que dicen que al parecer “no quería ganar”, pues aflojó el ritmo en momentos decisivos. Ahora, en el 2018, se acaba de pelear con lo más selecto de la intelectualidad nacional: Enrique Krauze, Jesús Silva Herzog y Denise Dresser. Los llamó “conservadores con etiqueta de liberales”. Ya otra vez había “regañado” e intentado dar lecciones de periodismo a José Cárdenas y a Carmen Aristegui. Está cometiendo graves errores que parecen darle la razón a quienes lo califican de soberbio, sectario e intolerante. Solo si lo halagas o hablas bien de su proyecto, eres bueno y democrático, de lo contrario, simplemente eres uno más de los simpatizantes de la “mafia en el poder”. ROMERO. El PRI le tiene reservado a José Manuel Romero la candidatura a la alcaldía de Colima. Sin embargo, es la hora que no ha venido a registrarse formalmente. Se habla de que todavía aspira a otro cargo federal plurinominal. De persistir en esa indefinición, puede ser riesgoso para su futuro y su proyecto político. Por lo pronto está registrado Antonio Carrillo, y por el Panal, Roberto Chapula, un cuadro muy popular que puede afectar severamente al PRI. En el PAN todavía se espera la definición para la alcaldía de Colima, entre Riult Rivera y Héctor Insúa. Veremos qué decisión toman las instancias centrales del partido, y por imagen el momento político, el timing parece favorecer a Riult Rivera.

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