Editorial

Los ajustes en las candidaturas de las distintas alianzas en el estado de Colima han sorprendido. Si el nombramiento de Gaby Benavides y Fernando Moreno Peña como candidatos al Senado por la coalición PRI-Verde-Panal sorprendió, y la mancuerna de Joel Padilla e Indira Vizcaíno por Morena-PT-PES estaba cantada pero poco inesperada, la postulación de María Elena Abaroa y Luis Ladino rompió la quiniela.

A ojo de buen cubero la competencia parecería limitarse al PRI-Verde-Panal contra Morena-PT-PES, pues la popularidad y fuerza electoral de Benavides y Moreno Peña se medirá mano a mano contra la experiencia política de Padilla y la simpatía y astucia de Vizcaíno. No es que se descarte a Abaroa y Ladino, sin embargo, su poca experiencia electoral como candidatos y el hecho de no haber sido medidos directamente en una contienda los ponen en una franca desventaja.

Ladino deberá convencer a los panistas de votar por Abaroa a pesar de que ella constantemente atacara a una figura local del PAN, mientras que la regidora capitalina convencerá a los movimentistas de votar a quienes siempre criticó. Gaby y Fernando lucharán contra el desgaste de la marca PRI y los escándalos de corrupción de exgobernadores que han afectado la imagen priísta. Mientras que Joel tendrá que motivar a los militantes del PT de votar en contra de quienes antes eran sus aliados, e Indira deberá luchar contra las críticas de incongruencia en su contra.

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