Lo discriminan en colegio por tener parálisis cerebral

Infoecos/Colima

María Luisa González André y Daniel González Vargas son padres de Daniel, quien sufre parálisis cerebral y a pesar de los obstáculos, cursa actualmente el tercero de secundaria, pero fue rechazado nuevamente por su condición.

A decir de estos padres, su hijo ha sufrido, a lo largo de su trayectoria educativa, actos de rechazo y discriminación por su condición, a pesar de que no tiene ningún impedimento físico para aprender, incluso aunque no controla sus piernas o brazos ni puede hablar.

A pesar del rechazo contra Daniel, ellos se han empeñado en que tenga una vida “lo más normal posible”, y cuentan con el apoyo de un “monitor” por medio del cual se comunican con Daniel y lo interpreta cuando se trata de realizar un examen por escrito o presentar una tarea.

Sin embargo, dado que al concluir el año escolar Daniel pretende estudiar el bachillerato, se reactivó de nuevo el rechazo en diferentes colegios particulares, bajo el argumento de que “no cuentan” con personal especializado para atender sus necesidades particulares.

En este sentido, María Luisa González explicó que están conscientes de la situación y nunca han pedido un trato especial para Daniel, únicamente que se le otorgue un lugar en las aulas y se entienda que su parálisis cerebral solamente le impide moverse con autonomía, pero su capacidad intelectual es como la de cualquier otro estudiante.

Agregó que en el último colegio donde pretendían inscribirlo, de inicio les abrieron las puertas y hasta le ofrecieron cambiar un grupo de primer año a la planta baja, para facilitarle el acceso, siempre y cuando Daniel acreditara un examen de conocimiento y se cubrieran otros requisitos como con cualquier otro estudiante, situación que no se concretó porque el examen que tenía que presentar fue interrumpido por los maestros del colegio y dado por concluido.

La madre de Daniel dijo que su hijo estaba muy emocionado ante la posibilidad de ingresar al bachillerato, ya que como cualquier adolescente, gusta de la compañía de otros estudiantes.

Pero lamentó que aunque esperaban que se le practicara de nuevo el examen, una vez pasara la entrevista con el psicólogo de la escuela, al concluir el periodo vacacional, se les mandó llamar para decirles que no podrían aceptarlo, pues no podrían emitir un certificado con validez oficial a una persona con parálisis cerebral, “según les comentó el doctor Monroy”.

Ante esta situación, los padres pidieron que se entrevistara a Daniel para que determinaran si tenía algún impedimento intelectual para cursar el bachillerato, a lo que el colegio se negó y además les dijo que no podían hacer el cambio de aula al grupo de primer año a los salones de la planta baja, por lo que si Daniel quería ingresar, tendría que subir escalones para asistir a clases.

Ambos padres hicieron la aclaración de que no exigen a la escuela ninguna condición o trato especial para su hijo, y han aceptado que la responsabilidad de que aprenda y lleve a cabo sus actividades les corresponde, junto con el “monitor”, quien es una persona egresada de Educación Especial que acompaña a Daniel a sus clases.

Bajo estas condiciones, hicieron una denuncia pública de la situación, luego de acudir también a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima con el propósito de rechazar cualquier tipo de discriminación en contra de personas con este tipo de discapacidad.

María Luisa González André y Daniel González Vargas lamentaron que la situación que sufre Daniel y otros jóvenes con discapacidad no sea atendida por escuelas públicas o privadas, incluso a pesar de que por ley, la educación a todo nivel debería ser incluyente.

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