Un tema donde nos va la vida

En el primer debate presidencial durante ningún discurso, ni en las preguntas, estuvo presente el desarrollo sostenible. Un tema donde nos va la vida como seres humanos. Quizás en el proceso político electoral olvidaron el Día Internacional de la Madre Tierra, que ONU celebra desde 1970. Se trata de prevenir esa otra violencia social, esta vez contra la naturaleza y las poblaciones que está presente en Colima, México y en el planeta. ¿Cómo se manifiesta ese peligro? Ya existe preocupación local, ante la sorpresa de dos árboles frondosos en la esquina de Camino Real y Pino Suárez, que daban sombra en la parada de las rutas y se secaron de manera fulminante. También con la aparición de parásitos, una plaga, que se aprecia en las copas de los árboles en el barrio de La Armonía, donde se encuentra la sede de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ACPE), o por la tala indiscriminada y atroz, con la justificación de las próximas lluvias.

La contaminación y la basura se denuncian en las zonas costeras por quienes se reconocen como ambientalistas, y organizan jornadas para limpian ríos y playas, a fin de evitar la muerte de especies que tragan residuos plásticos que usamos como desechables.

¿Acaso hombres y mujeres de manera conjunta estamos preparando un suicidio colectivo como especie? También esos temas debieran incluirse en los programas de la y los candidatos presidenciales. No es nuevo el tema, está vigente en las aspiraciones de alcanzar para 2030 el Desarrollo Sostenible con perspectiva de género, acuerdos firmados por México.

La Madre Tierra que habitamos exhibe la interdependencia existente entre los seres humanos y otras especies vivas en sus ecosistemas. El Informe del Secretario General de ONU reclama la necesidad urgente de generar armonía con la naturaleza y presenta recomendaciones concretas: la información y contribuciones sobre ideas y actividades tendientes a fomentar un enfoque holístico del desarrollo sostenible en interés de promover la integración de los trabajos científicos, económicos, interdisciplinarios, que se agreguen a las legislaciones locales como derechos y deberes ciudadanos.

Hay muchos aspectos reconocidos de la influencia de las personas en el medio ambiente, y uno de los más trágicos es el cambio climático. La deforestación de grandes extensiones de tierra, significan suelos erosionados y arrasados. Los venenos químicos de los fertilizantes arrastrados por el agua de los ríos desde los campos hacia el mar.

Se afirma que como miembros de la familia humana, tenemos el deber de utilizar nuestra capacidad de previsión y empatía para favorecer todas las formas de vida. Ante todo, se pide que la humanidad trate al planeta con respeto. Ese respeto se materializará únicamente cuando los humanos cambien la manera de percibir su relación con la naturaleza. www.un.org/es/

En palabras del Jefe Seattle (1780-1866), líder indígena, portavoz de la responsabilidad ecológica, de las tribus amerindias suquamish y duwamish, en lo que ahora se conoce como el estado de Washington de los Estados Unidos, expresó: “Solemos olvidar que nosotros no tejimos la tela de la vida, sino que somos un mero hilo de esa tela. Lo que hagamos a la tela nos lo hacemos a nosotros mismos.” http://ciudadseva.com/

El debate lectoral ocultó las actividades locales y nacionales para celebrar el Día Internacional de la Madre Tierra. Vale entonces incluir sus preceptos en las campañas electorales y demás proyectos sociales de las ONG, en aras de contribuir a salvar la humanidad como se aprobó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, en Río de Janeiro, Brasil. Es un tema vital y de políticas públicas.

*Maestra en Ciencias de la Comunicación

@Letra Clara

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