Afición mexicana cumple, elimina grito homofóbico.

La afición mexicana estuvo a la altura del partido de su selección y de los momentos bochornosos pasó a los honrosos. Hace tres semanas el público despidió al entrenador del Tricolor con abucheos de “¡Fuera, Osorio!” en el Estadio Azteca, luego de un insípido triunfo contra Escocia. También, en el debut mundialista contra Alemania volvió a gritar el “¡eeeh, puto!” que nuevamente derivó en una multa y una advertencia de FIFA.

Sin embargo, ambas situaciones quedaron en el pasado por lo sucedido en la repleta Arena Rostov, un caldero eufórico pero respetuoso del portero rival.

Las ocasiones en que Jo Hyeon-Woo despejaba, incluso en el electrizante minuto 90 del 2-1, el ruido no fue para insultarlo. Los silbidos con los que terminó el partido fueron para pedir el último silbatazo.

Mucho más numerosa y emotiva, la afición azteca no se dejó intimidar porque los tambores coreanos de repente retumbaban con su peculiar coro: “¡Daehan Minkuk!”, relacionado al nombre de su país.

Y así como le cantó al Chucky Lozano, el “Cielito Lindo” o hasta el “Chiquitibum”…, los seguidores aztecas terminaron el juego cantando “¡El Pro-fe O-so-rio!”, el colombiano que un día antes dijo en la conferencia de prensa que le ha sido muy duro aguantar pero que esto no lo cambia por nada.

Su emoción la reflejó con el silbatazo final, cuando saltó de la banca, buscó a los suyos en la tribuna y levantó las manos en señal de “pudimos”, mientras Vela y Guardado, que habían salido de cambio, se abrazaban en el área técnica, con los coreanos en cambio tendidos porque acabaron fundidos por el calor y el desgaste físico.

 

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