Tiene 82 años, nada todos los días y viaja en camión.

Infoecos/Colima

Tiene 82 años de edad y a pesar de padecer artritis reumatoide, es autosuficiente, come de todo, pero con medida, utiliza el transporte público y tiene bajo su cuidado a su hermana menor que apenas tiene 70 años, ella es Consuelo Leal Bonales, quien invita a las personas a hacer ejercicio para conservar la salud y tener una buena calidad de vida.

“Hace 14 años, el doctor me remitió a terapia en una alberca, ya que no podía doblar mis pies ni siquiera para subir una banqueta, y con el fin de fortalecer mis tobillos, comencé a acudir a la alberca, aunque nunca antes había practicado un deporte”, reconoció.

A la distancia, Consuelo reconoce que esto ha sido de lo mejor que le ha pasado porque ahora no sólo camina sin ayuda de un bastón, sino que nada todos los días, ha participado en competencias y se ha convertido en la inspiración de sus compañeras de grupo, porque aunque ellas tienen menos edad, no tienen la misma resistencia.

Su entrenador, el maestro Bolívar, la invitó a participar en una “travesía en mar abierto” y como él consideró que tenía lo necesario, ella se decidió a participar y por primera vez nadó una distancia de 800 metros a 50 metros de la playa.

“Me entusiasmé y sentí un gusto enorme el comprobar que a media carrera, cuando comenzaba a cansarme, mi entrenador me gritó para recomendarme que en vez de crowl nadara de dorso. Para mí fue una sorpresa escucharlo porque no sabía que me estaba siguiendo en una lancha y así supe que iba junto a mí”, relató.

Indicó que ya realizó esta prueba en dos ocasiones pero aunque quisiera hacerlo de nuevo, su familia le ha pedido que no lo intente, no porque le falte condición o capacidad, sino porque corre el riesgo de que al ingresar al mar, una “burra” de la ola la pueda tumbar.

“Yo lo único que pido es que me den la oportunidad de venir a nadar en un horario de 8:00 a 9:00 de la mañana, porque para llegar a las 7:00, me tendría que venir a oscuras y las banquetas no están todas parejas para caminar hasta donde tomar la ruta”, reseñó.

Consuelo Leal que padecía de debilidad en sus tobillos, no sólo se puede subir a las rutas del transporte público, sino que además trapea, prepara sus alimentos y hace una vida normal y afirma que si no acudiera a nadar, no podría hacer sus actividades normales.

“La artritis reumatoide afecta todas las articulaciones y así como me impide tomar alimentos con normalidad y solo puedo hacerlo con paja, así igualmente mis manos, que a veces las metían en cera caliente para hacerme unos guantes, ponerme unas soluciones y darme masajes, pero hace cinco años que me dieron eso y ya no ha sido necesario”, comentó.

Consuelo admite que tiene dolencias y manifiesta que no deja de “hacerle la lucha” porque una vez el doctor le dijo que hay personas con su padecimiento que ya a los 50 años no se pueden ni espantar una mosca de la cara.

Con toda su sabiduría, esta mujer de 82 años recomendó usar la regla del “cero, medio, uno y dos”, es decir: cero comida chatarra; medio plato de comida, para que no sea demasiada; una hora de ejercicio, el que pueda hacer y le guste, y beber dos litros de agua.

“Esta condición es fácil, pero pocos lo hacemos, porque a veces como chicharrón, quizá probadas, pero son dañinas, aunque mi vida es prácticamente normal, no como mis primos que viven en Guadalajara y asumen que ya no debería vivir sola, pero aquí en Colima tengo mis amistades y personas a las que quiero y me quieren mucho”, subrayó.

 

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