Ecos de la Costa, 91 años.

Infoecos/Colima

Era el año de 1927 cuando don Luis Sánchez Ahumada compró una imprenta y la instaló en el No. 32 de la calle Venustiano Carranza, en Colima, lugar donde se presume aún viven sus descendientes, su intención era la de imprimir volantes, tarjetas, invitaciones a bautizos, bodas, esquelas de defunción, etcétera. La imprenta también se dedicaba a la impresión de libros.

La crisis de los años 20 también afectó a los colimenses, así que don Luis se vio en la necesidad de que la imprenta tuviera más trabajo para cubrir el sueldo del topógrafo de nombre Juan Hernández Morán. Así fue como a don Luis se le ocurrió imprimir un periódico que podría tener la formalidad de semanario con las noticias locales, nacionales y hasta internacionales más importantes.

Don Luis estaba suscrito a una faceta sudamericana llamada Ecos de los Andes; el nombre le gustaba, por lo que decidió llamar a su semanario Ecos de la Costa. Diseñaría el formato y buscaría la colaboración de personas preparadas y con formación, ofreciéndoles la oportunidad de escribir sus artículos, poesías, cuentos, etcétera, para darse a conocer en su semanario. Posteriormente, ya dándose a conocer éste, buscaría anuncios de los comerciantes para lograr su sostenimiento. Todo esto lo fraguó en su mente, hizo los cálculos de costos y consideró la ocasión de que Colima tuviese un periódico de calidad.

Don Luis carecía de los fondos suficientes para la compra de papel, por lo que fue a visitar a su amigo y pariente Andrés García Ahumada, propietario de la papelería “El Surtidor”, la cual se ubicaba por la calle Madero, proponiéndole la elaboración del periódico. Andrés pondría el papel y don Luis se encargaría de todo lo demás. Fue así que se formó esta sociedad y que el año de 1927 se imprimió el primer número del Ecos de la Costa, con muy buena aceptación de la sociedad.

El Ecos contó con las colaboraciones del doctor Miguel Galindo, los profesores Juan y Rafael Macedo López y de otras personas muy distinguidas. En esta forma trabajaron durante cinco años que duró la sociedad, terminándola de forma repentina por motivos desconocidos.

Después, don Andrés compró una imprenta, instalándola por la calle Hidalgo en el número 148, siguiendo con el periódico por su cuenta. Varios años después de estarse editando normalmente, fue pasado en arrendamiento al profesor Rafael Macedo López y posteriormente a don Manuel Sánchez Silva en el año 1949.

Tras una época de más oscuros que claros, el recordado exrector de la Universidad de Colima, Jorge Humberto Silva Ochoa, compró al Decano de la Prensa Colimense en 1981, con la firme intención de rescatar su importancia y calidad periodística, así como para ampliar su cobertura. Bajo su brazo, el Ecos de la Costa pudo hacerse de un edificio adecuado para los trabajadores y colaboradores de la empresa periodística.

El licenciado Humberto Silva logró reposicionar al Ecos de la Costa en el amplio territorio colimense, logrando generar una sana rivalidad con otros impresos antagónicos en la entidad. Su dirección tuvo importantes aciertos, como la llegada de columnistas de la talla de los históricos escritores y hermanos Juan y Gregorio Macedo López, quienes fueron un pilar fundamental del periodismo colimense desde sus letras en nuestro periódico hasta como profesores en Colima, Jalisco, Sinaloa y Baja California.

Mientras el Ecos luchaba por reconquistar a una creciente cantidad de lectores, don Humberto Silva emprendía una de las más emblemáticas etapas de su vida, su paso como Rector de la Universidad de Colima desde 1979 hasta 1989. Desde la Rectoría y su periódico, el impacto positivo de Silva Ochoa al periodismo colimense fue invaluable. Fundamental fue la creación de la asignatura de prácticas profesionales y de la Escuela de Letras y Comunicación, desde donde se promovieron las primeras generaciones de alumnos con vocación periodística. Grandes referentes históricos del periodismo colimense cursaron su asignatura de Prácticas Profesionales en el edificio del Ecos de la Costa, el cual de a poco se convirtió en la escuela de periodismo más importante del estado.

A la par de sus destacados columnistas, de la gestión de Humberto Silva se recuerda al excelente caricaturista Alberto Isaac, fallecido en febrero de 1998, y sobre todo el -hasta la fecha- referente del periodismo político y de opinión del estado “Interés Público”, donde sin cortapisas, sin censura, se tocan los temas más importantes y sensibles de la política colimense con un lenguaje accesible a toda la población.

Tras la muerte del referente, Humberto Silva, sus hijas, como administradoras, y su viuda, la señora Lety Castro, como presidenta del Consejo Editorial, tomaron las riendas del periódico en mayo de 2014, iniciando con ello la etapa contemporánea del Ecos de la Costa y un proceso de modernización, reformación y cambio de rumbo de la empresa familiar. A la titánica tarea se sumó la experiencia del contador Arturo Figueroa, amigo y aliado de Humberto Silva de toda la vida, quien aportó soluciones a las problemática acaecidas en el periódico durante su paso como Director de El Correo de Manzanillo y Director del Corporativo de la Editora Ecos de la Costa, entre las cuales destacó la creación del Consejo Editorial en el 2016.

A sumarse a la transformación del Ecos de la Costa, por invitación de la señora Lety Castro, llegó el 26 de septiembre de 2016 el joven Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez, quien fungía como presidente del Consejo Editorial, a la Dirección del periódico, con la encomienda de renovar y revolucionar al medio para hacerlo más democrático, un referente social defensor de sus causas, moderno e influyente en la sociedad y política colimense. Además de coadyuvar a salir avante de la crisis económica mundial que afecta a todos los medios tradicionales, especialmente a los impresos, la cual enfrentan desde su llegada la señora Lety Castro y sus hijas con mucha valentía.

De la gestión de Trujillo Gutiérrez, remembramos la creación del Código de Ética del Ecos de la Costa, único en el estado, garante de la libertad de expresión y vanguardista en la protección de los derechos humanos, el cual trajo consigo la desaparición de la crueldad, violencia y restos humanos en la portada del periódico, así como evitar la sexualización de la mujer en la misma. También se suma el rescate de “Interés Público”, la creación del gustado segmento denominado “Micro Opinión” y la llegada de una nueva camada de columnistas y periodistas colimenses como Sofía Gutiérrez, Arnoldo Delgadillo, César Barrera, Amparo Maldonado, César Aponte, Jorge Ruiz, Miguel Gómez, Aarón Neri y la columnista más joven del estado de Colima, Arelí Villafuerte.

Hoy el Ecos de la Costa se consolida como un periódico referente de la historia del periodismo nacional al ser el sexto periódico, vigente, más antiguo del país, sólo después del Dictamen de Veracruz con 119 años, El Universal con 102 años, el Excélsior con 101 años, El Informador de Guadalajara con 101 años también, y el Siglo de Torreón con 96 años. A la vez de contar con la particularidad de tener al Director más joven de todos y ser el único comandado por mujeres.

Son muchos los retos que quedan por delante, entre ellos la compleja migración digital, la creación de nuevos contenidos, la generación de nuevos lectores y, sobre todo, sobrevivir la crisis que aqueja a todos los periódicos impresos del país. Sin embargo, queridos lectores, tengan la certeza de que en el Ecos de la Costa se trabaja todos los días con la firme convicción de hacer periodismo de calidad, de seguir siendo un referente estatal y de seguir siendo el Decano de la Prensa Colimense, el periódico más importante de nuestra región, el que desde hace 91 cuenta los sucesos más importantes de Colima. Enhorabuena a todos los que en esta empresa laboramos y los que disfrutan leyendo nuestro trabajo. Aquí estamos, vivos de pie y soñando, 91 años escribiendo la historia de Colima.

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