La familia, ¿es lo primero?

La pirámide de A. Maslow nos muestra las diferentes necesidades del ser humano en forma escalonada, siendo la autorrealización el punto más alto de esta figura. Esta autorrealización puede verse traducida como el logro del éxito, cumplir sueños o alcanzar la felicidad. Esta autorrealización puede tener varias aristas: académico, profesional o personal. Dentro de estos logros personales encontramos que algunas personas consideran la formación de una familia -tener hijos concretamente- forma parte de esta consumación de la felicidad.

Alguna vez se han preguntado, ¿para qué quiero tener hijos, o para qué quiero una familia?, la pregunta no es el por qué, sino el para qué. Existen parejas que prefieren mantenerse juntos, con independencia del estado civil, sin planificar formar una familia, pues las prioridades son otras: trabajar, viajar, emprender, etc. A estas parejas se les conoce por el término anglosajón, aunque poco común, como las parejas dinks, que por sus siglas en inglés significa: doble ingreso no hijos; a diferencia de otras parejas donde la llegada de un hijo es sinónimo de felicidad o satisfacción.

Esto no siempre sucede así, pues también existen casos donde esto puede ser considerado como parte de una crisis de pareja donde ahora el bebé requiere toda la atención posible, mientras que la relación marital pasa a un segundo plano. Las estadísticas indican que los embarazos adolescentes comienzan a incrementarse, la mayoría de las y los jóvenes conocen sobre los diferentes métodos anticonceptivos y las infecciones de transmisión sexual, entonces, ¿cuentan con la orientación psicológica y salud emocional suficiente para afrontar esta nueva etapa? Ya en nuestro artículo pasado sobre “las niñeras electrónicas” hablé sobre cómo ahora estos dispositivos tecnológicos suplen en la educación de los hijos cuando papá o mamá no invierten el tiempo y calidad suficiente para satisfacer las necesidades más importantes, que es el cariño y la atención.

Si la autorrealización de una pareja fuera la concepción de un hijo, ¿buscaré tener otro bebé?, ¿quiero formar una familia porque es lo que le sigue?, ¿porque así podré independizarme?, ¿porque solo así podré estar con la pareja que amo?

Cuando uno se gradúa, obtiene un título y uno buscará darle el mayor reconocimiento posible a través del trabajo; cuando uno consigue un trabajo, obtiene un gafete que lo acreditará como empleado del sector, podré acudir a una escuela para padres, pero uno logrará obtener el título de padre o madre no solo cuando ambos presencien el nacimiento del niño, sino el tiempo y la dedicación que se le brindará a este nuevo miembro familiar.

Para saber hacia dónde voy es importante, primero, conocerme a mí mismo: quién soy yo, por qué soy como soy, de dónde vengo, cómo es mi familia, por qué me gusta lo que me gusta o lo que no me gusta, qué es una familia para mí; si deseo formar una familia, ¿quiero tener pareja?, ¿quiero ser mamá o papá soltero?, ¿cuántos hijos planeo tener?, ¿quiero tener hijos biológicos o adoptivos?, ¿de qué forma los voy a criar y educar?, ¿son los métodos más adecuados? y sobre todo, ¿cuento con el tiempo suficiente para dedicarme a mí mismo?

Cuando estas preguntas tengan respuestas, entonces se podrán tomar mejores decisiones sin que altere otros ambientes de tipo laboral, académico o familiar. La verdadera autorrealización personal no creo que solo sea en formar a una familia, el éxito radicaría en un niño que comenzará a hablar, caminar, jugar, expresarse, aprender, graduarse, ser una mejor persona, como así lo han decidido mis padres.

Para finalizar, y no por ello menos importante, envío mis condolencias a la familia de nuestro colega el psicólogo Roberto Carlos Arias Ávalos, conocido como Charly Arias, quien el pasado domingo dejó de acompañarnos. Pronta resignación y mucha fortaleza a la familia. Descanse en paz.

*Psicoterapeuta familiar.

r.r.jacob@live.com

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