París planea que los ciudadanos puedan bañarse en el Sena en el año 2025 París planea que los ciudadanos puedan bañarse en el Sena en el año 2025
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París planea que los ciudadanos puedan bañarse en el Sena en el año 2025

Martes, 05 octubre 2021

París ha plantado batalla a los plásticos. El gobierno parisiense de Anne Hidalgo, candidata a las presidenciales del próximo año, muy activo en la lucha contra el cambio climático desde la urbe, prevé que para el año 2024 no quede rastro de plásticos de un solo uso (vasos, cubiertos, bastoncillos...) en la capital francesa. Se situarían así a la vanguardia en la lucha contra este tipo de productos de difícil reciclaje y larga vida en los vertederos de los océanos. Esto en aplicación de la directiva aprobada en junio de 2019 por la Unión Europea contra plásticos de único uso, que el Gobierno de Emmanuel Macron activó a inicios de este julio.

Hay más retos: París alberga los Juegos Olímpicos en 2024 y quiere celebrar competiciones de agua en el río. Además, según reconoce a EL PAÍS Celia Blauel, teniente de alcalde encargada del Sena, de la Prospectiva de París 2030 y de la Resiliencia, la capital francesa trabaja para que los habitantes puedan bañarse en su arteria fluvial un año después de la cita olímpica. Blauel, en un intercambio de correos, aclara: “Nunca se permitirá nadar si existe riesgo para los ciudadanos”.

Según el estudio hecho en 2019 por varias instituciones académicas francesas bajo el nombre Estimación de flujos de macroresiduos en la cuenca del Sena, cada año, entre 2,200 y 5,900 toneladas de plásticos acaban a lo largo de los casi 780 kilómetros de río. Y la corriente arrastra. De nuevo en Bercy, por debajo del Puente Nacional, el investigador Romain Tramoy ofrece un dato escalofriante: “Estimamos que la cantidad de macroplástico que llega hasta el mar desde el Sena es de entre 100 y 200 toneladas al año”. “Esta fuga”, prosigue, “solo representa el 0.02% del consumo medio de un francés. Creer que se puede recoger todo con dispositivos como este es ilusorio”.

El Sena no es un caso único, ni mucho menos. La Agencia Europea del Medioambiente calcula que el 60% de las aguas de los ríos europeos no pasan los exámenes de calidad. Existen problemas no vinculados solo a los plásticos, como la presencia de bacterias E.coli y enterococos que circulan con las aguas fecales. Pero los ríos son grandes autopistas para la ecotoxicidad de los mares. En torno al 80% del desecho que llega a los océanos es plástico.

Las voces consultadas para este reportaje coinciden en señalar que una vez que estos residuos llegan al agua, ya es demasiado tarde. Especialmente si se trata de microplásticos (por debajo de cinco milímetros, derivados de la degradación de desechos mayores o desprendidos de tejidos, productos cosméticos, neumáticos...), fáciles de encontrar en el aparato digestivo de especies marinas.

Hay que combatir en la orilla. “Llevamos a cabo acciones de prevención y educación”, apunta Blauel, teniente alcalde de París, “para que los usuarios de los muelles del Sena hagan un buen uso de los cubos y contenedores puestos a disposición y no dejen sus residuos en el lugar. También debemos lograr cambiar los patrones y hábitos de consumo que, en ocasiones, han estado anclados durante mucho tiempo”. Esto es precisamente lo que hacen organizaciones como Zero Waste France.

No se trata solo de consumir y reciclar. Lo explica Marine Foulan, portavoz del proyecto, desde la Maison Zero Déchet, en el distrito 11 de París: “La iniciativa Cero desecho significa repensar toda la cadena de producción y cerrar el grifo aguas arriba. Buscar soluciones para no producir residuos y no tener que gestionarlos a posteriori, ya que el reciclaje también tiene un coste medioambiental”. No darle la oportunidad a una bolsa solitaria a caerse al agua. (El País).

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