Alfonso Polanco Terríquez

SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

5 de febrero de 1917

“Hoy es el día de la prost…, por eso no hubo clases”, hacen comentarios adolescentes sentados en las bancas de X jardín de la entidad, por lo que los cuestioné: “¿Por qué dicen eso?, ¿qué no saben qué se festeja hoy?”. A una sola voz afirmaron que sí: el día de la Constitución.

“¿Por qué dicen eso?”. “Por favor, usted ya está viejo, sabe mejor que nadie que políticos y gobernantes han jurado respetarla, hacerla valer y son los primeros en violarla e ignorarla”. La anterior conversación no es la primera vez que la escuchamos en menos de una década, creo que debemos de preocuparnos de la percepción que tienen los jóvenes de nuestra máxima Carta Magna y sobre todo, una realidad que ellos ven y miran de nuestra clase política.

Aunque nos duela, estamos convencidos que estos muchachos no están alejados de la realidad, si miramos lo que sucede en nuestro entorno social y ejemplifiquemos. Hasta el día de hoy los gobernantes juran respetarla y aplicar los artículos de la misma y nada de eso sucede, por ese motivo la corrupción no termina, porque se mira la impunidad de quien en vez de servir al pueblo, se sirve de la sociedad.

Mario Anguiano Moreno gobernó la entidad, juró en el Congreso local respetar y hacer valer la Constitución federal y local, y las leyes que de ellas emanan. Hoy se le acusa, supuestamente sin pruebas, del peor desfalco al erario, hasta ahora él ha guardado silencio, el dicho popular dice que quien calla, otorga; sus defensores hablan que ese dinero de que se le acusa, fue utilizado para hacer funcionar la administración estatal.

A finales del sexenio, el exgobernador Anguiano (agosto, 2015) culpó y señaló a su exsecretario de Finanza del desvío de dinero, el exfuncionario llevó a cabo una rueda de prensa en un reconocido restaurante de la entidad, donde con una serie de cajas nos mostró a quienes estábamos presentes, que él no llevó a cabo esa acción (nunca vimos el contenido de las cajas), que de eso tenía las pruebas y que si seguían culpándolo, las mostraría en su defensa, que quien ordenaba y firmaba era el propio gobernador de la entidad, Mario Anguiano.

¿Qué sucedió después? Anguiano Moreno no volvió a citar a Clemente Mendoza. Mendoza Martínez desapareció de las escenas del crimen, hasta la fecha nadie sabe si la Quincuagésima Octava Legislatura, el encargado de Hacienda o Justicia lo llamará para que entregue esa información o fincarle las responsabilidades correspondientes a él por mentir o por lo que hayan encontrado.

Hasta el momento se desconoce si este órgano haya llamado al exgobernador Mario Anguiano para que mostrara las evidencias cuando afirmaba que el único culpable del desvío fue Clemente Mendoza Martínez. Hasta el momento hay desconocimiento si realizaron estos procedimientos los actuales encargados en la Quincuagésima Novena Legislatura, de igual forma el Osafig, tanto su encargado pasado como Indira García, actual funcionaria.

Según información que diera a conocer, el actual mandatario estatal de acuerdo al libro blanco, hay claroscuros en cuestiones financieras, pero no abunda más en estos temas. Nacho Peralta ha sido responsable sobre la temática, no dice nada, deja correctamente que los órganos respectivos hagan su tarea.

Varios litigantes nos afirman que no puede ser posible, por ningún motivo, que haya habido desvío de dinero y no haya culpables, lo mismo que con la antigua Dirección de Pensiones, tuvo varios directores y ninguno ha sido señalado, dice el refrán popular, tan cuan culpable es quien mata la vaca como quien le agarra la pata.

Otros que conocen de contabilidad y de leyes citan que se están requiriendo al exmandatario más de 500 millones de pesos, entonces: ¿de cuánto será la fortuna que tiene el exgobernador? Lo cierto, Mario Anguiano no proviene de una familia adinerada, ni de abolengo, de igual forma que varios de sus exfuncionarios nunca lo fueron antes de ser parte de un gabinete estatal.

Es posible, como señalan los defensores de Anguiano Moreno, que no haya tomado el dinero del erario, correcto, pero a él, el pueblo lo eligió para cuidar, vigilar y respetar las leyes que emanan de la Constitución Mexicana como de la local, y en ese sentido tiene responsabilidades que se le tienen que fincar, ya que un buen funcionario sabe que no se puede desviar ni un recurso que ya esté etiquetado y máximo que tuviera que ver con dinero de seguridad social. Nos vemos en otra entrega.