Alfonso Polanco Terríquez

SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

De lo intrascendental a lo trascendental

Muchos abuelos de la generación de los milenios presumen, en su mayoría, en las redes sociales haber hecho las cosas bien, si las cosas están mal son por los hijos, es decir, los culpables de cómo están las cosas son la generación de padres de la actualidad ¿será?

Por la década de los setenta nos tocó acompañar a mi familia a las compras de materiales para el hogar a las tiendas comerciales del momento, por citar, el paraíso que estaba por la calle Madero en el centro de la capital, o a las tiendas del Issste o IMSS, o bien, a los mercados, nos traíamos lo surtido en cajas de cartón (cajas en las que llegaban los productos), en otros casos, envueltos en papel periódico.

Hace años esta generación de abuelos exigió el uso de otro material, en vez de papel, que sirviera como bolsa o para envolver las cosas, para evitar la tala de árboles, en cierta manera aplaudieron la llegada de las bolsas de plástico. Lo cierto, la tala de árboles, hasta el momento, después de 50 años, los tres niveles de gobierno no la han podido frenar, mucho menos las dependencias encargadas.

El uso constante de plástico ha generado en primer lugar ya una contaminación irreversible, daños a la naturaleza que tendrán un costo para la humanidad, durante estos 50 años no se buscaron alternativas para que se dejara de utilizar el plástico, hoy producto de esto algunas autoridades han marcado nuevas iniciativas para evitar el uso de los plásticos, la alternativa será de nuevo utilizar papel o cartón ¡Apá! ¿Los árboles?

En nuestro país nos fuimos por la tangente más fácil, en los países industrializados no sucedió, ellos siguen utilizando en su mayoría vidrio para las cuestiones de líquidos, papel o cartón. Para ejemplificar: hace unas cuatro décadas las empresas que surten leche lo hacían con botellas de vidrio, misma que el cliente al comprarla las regresaban, de igual forma sucedía con las empresas refresqueras.

La comida china o japonesa “para llevar” en los países de primer nivel lo hacen a través de paquetes de cartón, no en envases de polietileno como sucede en Colima, sino chequen en qué se sirve el famoso sushi “para llevar”. Hay una disposición oficial: ya no más bolsas de plástico. Ni un centro comercial la respeta, ni un establecimiento invita al usuario a contribuir en disminuir el uso de este tipo de material.

Estamos convencidos de que debió haberse llevado desde hace años una cultura de separación de basura, más de la tóxica, porque en los próximos años ésta última, difícilmente disminuirá, ya que empresas trasnacionales son las que más la promueven y la población es poco sensible y consciente de la misma, por citar: celulares, televisores, juguetes, calzado, inclusive de ropa de uso cotidiano, entre otros.

Es muy fácil de decir: en mis tiempos solo se compraba lo necesario, solo había una televisión en casa, un teléfono, la ropa se tiraba a la basura hasta que dejaba de servir, posiblemente sí, pero hay dos cosas que mi abuelo Roberto Terríquez, antes de fallecer hace 30 años comentó: “en mis tiempos teníamos dinero porque en realidad no había que comprar, mucho menos te incitaban a adquirir algo, menos tantas facilidades como tienen hoy.”

En nuestro entorno hoy tomamos muchas decisiones que parecen intrascendentales, como: caminar poco, no actuar, no pensar, no argumentar, no analizar, no valorar, no respetar. Lo anterior no se pierde, simplemente darán pasó a otras cosas que serán trascendentales y que pueden afectar nuestros gustos y forma de vivir, por ejemplo: la obesidad, la intolerancia, la inmoralidad, la falta de respeto.

Actualmente, hay una invitación abierta a utilizar bolsas de papel, cartones en vez de plástico, sí, hay que hacerlo pero siempre y cuando sea necesario para no contribuir en la tala de árboles de forma indiscriminada y quizás tengamos que ir un poco más atrás, como lo llegaron a realizar más de un familiar que fueron criticados, por llevar su ollita, sí, estimados lectores, llevar cazuelitas, toper para la compra de embutidos o comidas rápidas.

El gobierno debiera exigir a las empresas que se renueve la utilización de botellas de vidrio en la compra de cualquier tipo de bebida. Los ciudadanos también pueden hacer mucho si comienzan a comprar solo aquellas prendas o calzados que se van a necesitar, recordando que no solo van a contribuir a cuidar el medio ambiente, sino la explotación de sectores vulnerables