Fabian Rivera

En Libertad

En libertad…

Hace no mucho tiempo, leí un artículo en la revista Muy interesante que llamó particularmente mi atención. Me remontó a mi niñez, a aquellos años en los cuales mi mayor preocupación era terminar la tarea para que mi madre me dejara ver un par de horas en el televisor mis programas favoritos.

Uno de esos programas era una serie animada llamada en español “Los Supersónicos”, recuerdo que cada vez que los veía se avivaba la curiosidad de imaginar cómo sería el futuro, pues los personajes de dicha serie vivían el año 2062.

Al recordar aquella serie, 30 años después, me doy cuenta de que el futuro nos alcanzó y muchas de las cosas que se veía imposible que sucedieran, son ahora una realidad. Pantallas planas, realidad virtual, medios digitales, teléfonos, relojes y casas inteligentes, cintas transportadoras, videollamadas, robots, etc., se encuentran en nuestro entorno y muchos de ellos se han vuelto indispensables para nuestra vida en la época actual.

CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La emergencia por el Covid-19 nos ha forzado a acelerar el desarrollo de habilidades que, de acuerdo con el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, son “nuevos desafíos” en materia de interconexión, pues debido a la globalización, los intercambios en materia de economía, negocios y sociedad, entre países, se presentarán de forma “desenfrenada". El surgimiento de estos “nuevos desafíos” que el autor llama “impulsores”, será determinante para imaginar, en términos potenciales, un nuevo orden mundial en materia económica, política y social. Ese nuevo orden lo estamos viviendo, pues ante la contingencia vemos cómo el uso de la tecnología nos ha facilitado el confinamiento social.

¡Sálvese quien pueda!

De acuerdo con Andrés Oppenheimer, en su libro ¡Sálvese quien pueda!, la principal preocupación de la fuerza laboral en la actualidad es que puedan ser suplantados por máquinas, robots o algún tipo de inteligencia artificial, cosa que es potencialmente cierta, pues de acuerdo con el autor, en países como Japón ya operan hoteles y restaurantes donde no se requiere la presencia del ser humano. Ante esta pandemia habría que replantearse la tesis que Oppenheimer formula en su texto, “a mayor nivel educativo individual y colectivo, menores consecuencias negativas serán producidas por el desbordamiento tecnológico”.

*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.