Fabian Rivera

En Libertad

En libertad…

Quien tenga oportunidad algún día de ver, leer o escuchar al Doctor Jesús Huerta Soto, hágalo, le garantizo que lo va a disfrutar. El catedrático de la universidad Complutense de Madrid y de la Universidad Rey Juan Carlos, imparte verdaderas cátedras de economía por todo el mundo y explica casi con “manzanitas” los beneficios del sistema capitalista y la libertad económica.

En una de sus conferencias narra de manera magistral una historia, para tratar de explicar los beneficios de producir bienes de capital para crear riqueza a través del axioma “la condición sine qua non para producir bienes de capital es el ahorro, entendido el ahorro como la renuncia al consumo inmediato”.

De esta forma, Huerta Soto narra lo siguiente:

Supongamos que Robinson Crusoe se encuentra recién llegado a su isla y que, como único medio de subsistencia se dedica a la recolección de moras, que recoge de los arbustos directamente a mano. Robinson Crusoe descubre empresarialmente que, si se hiciera con una vara de madera de varios metros de largo, podría llegar más alto y lejos, golpear los arbustos con fuerza y conseguir la cosecha de moras que necesita con mucha más rapidez. El único problema es que calcula que puede tardar cinco días completos, durante los cuales tendrá forzosamente que interrumpir la recolección de moras.

Después de planificar su acción, Robinson Crusoe decide emprenderla, para lo cual, con carácter previo, debe, por tanto, ahorrar una parte de las moras que cosecha a mano cada día, reduciendo en ese importe su consumo. Posteriormente y de forma paulatina, unos bienes de capital (las moras) son sustituidos por otros (la vara de madera).

De esta manera, y si los cálculos fueron correctos, transcurridos los cinco días tendrá a su disposición la vara (bien de capital), que no es sino una etapa intermedia que temporalmente está más alejada (en cinco días de ahorro) de los procesos de producción inmediata de moras que hasta entonces había venido emprendiendo.

¿Cómo se alimenta durante los cinco días que dura el proceso productivo de elaborar la vara, y que por fuerza le mantiene alejado de la cosecha diaria de moras? Sencillamente, con cargo a las moras que había acumulado en el cesto durante las semanas previas en las cuales ahorró, pasando algo de hambre, la parte necesaria de su producción a mano de moras.

Una vez que la vara está terminada, Robinson Crusoe puede alcanzar lugares que a mano eran inaccesibles y golpear fuertemente los arbustos, multiplicando de esta forma por diez su producción de moras, con lo cual, a partir de entonces y gracias a su vara, en la décima parte de un día cosecha las moras necesarias para mantenerse, pudiendo dedicar el resto del tiempo al ocio o a la consecución de fines ulteriores que para él tienen mucho más valor (como construirse una choza o pensar en cazar animales para variar su alimentación y vestirse).

Así funciona el capitalismo, así es como es que, a base de esfuerzo, sacrificio y ahorro, el capitalista obtiene bienes de capital, con los cuales puede producir de una mejor manera y multiplicar sus beneficios. Pero existe el otro lado de la moneda, el Robinson Crusoe con mentalidad mediocre, que seguirá recolectando las moras diariamente a mano, envidiando a su amigo porque cada día obtiene mejores cosechas.

*El que suscribe es Maestro en Alta Dirección y Coordinador Local de Students For Liberty. Correo: fmoral@eslibertad.org