Fabian Rivera

En Libertad

En libertad…

Una lectura muy interesante y recomendable es el libro Como mueren las democracias de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt. En su tesis, los autores desarrollan una serie de planteamientos en los cuales analizan diversos personajes “anti-establishment” y/o radicales que actualmente dominan el escenario público.

El argumento principal de los autores es que “La mayoría de las quiebras democráticas no las provocan soldados ni generales, sino los propios gobiernos electos”, y que las democracias perecen por su propio debilitamiento paulatino provocado por estos personajes. Dichos “héroes antiliberales han crecido gracias a las promesas que la democracia liberal no ha cumplido o ha dejado de cumplir.

Una de sus principales banderas es la democracia y la lucha contra lo que llaman erróneamente “neoliberalismo”, al que culpan de todos los males que nos aquejan. Son demagogos en potencia y por desgracia envuelven a las mayorías, atentando de esta forma contra la democracia. “La gran ironía del por qué mueren las democracias es porque se utiliza como pretexto la defensa de la misma democracia”.

Aunque los catedráticos de Harvard centran su análisis en lo que ellos llaman “el descenso de la calidad del sistema democrático estadounidense”, también realizan un recorrido mediante algunos ejemplos por Latinoamérica en donde tratan de dar respuesta a cómo las instituciones pueden resistir a las personas autoritarias, identificándolas a través de los siguientes puntos: Rechazo de las reglas democráticas del juego; Negación de la legitimidad de los adversarios políticos, Tolerancia o fomento de la violencia; Predisposición a restringir las libertades civiles y medios de comunicación. Si analizamos lo anterior, en el Gobierno federal actual podemos identificar las cuatro.

¿A dónde vamos con todo esto?

Esta semana, el presidente López Obrador compartió el ensayo denominado “La nueva política económica en los tempos del coronavirus”, mediante la cual da a conocer su política económica de cara a la crisis actual en la que vivimos (y no precisamente por culpa del coronavirus). En ella, el primer mandatario propone “un nuevo modelo de país” basado en cinco principios fundamentales: democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar. Hay mucho que desenmarañar en estos rubros, pero en esta ocasión pondremos algunos ejemplos de las contradicciones de AMLO:

Democracia: Norberto Bobbio propone que, para el estudio de la democracia, debemos dividir entre dos ideas el ideal democrático y la democracia real. “Los valores últimos en los cuales se inspira la democracia, son la libertad y la igualdad”, y creo que el gobierno 4T carece de ambos.

Justicia: confundir la justicia cicerónica de “dar a cada uno lo suyo” es un error, la justicia es una utopía si no existe igualdad ante la ley. De acuerdo con John Locke, todos tenemos derechos inalienables, incluyendo la libertad, por lo que el objetivo principal del Estado es garantizarla y defenderla. La 4T no lo hace.

En la próxima entrega hablaremos de tres puntos restantes: honestidad, austeridad y bienestar, conceptos tan aclamados por los gobiernos populistas. (Continuará…)

*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.