Fabian Rivera

En Libertad

En libertad…

HACE ALGUNOS DÍAS un amigo que vive, goza y comparte al igual que un servidor las ideas de la libertad, me lanzó un reto (de esos que andan de moda en las redes sociales), el cual consistía en mencionar a lo largo de diez días, diez libros que hayan marcado mi vida. Por supuesto que me llevó algo de tiempo decidir aquellas lecturas que lograron ese objetivo, muchas de ellas a las cuales les guardo especial aprecio. Pero en esta ocasión quiero focalizar las siguientes líneas en una de ellas, la cual me ayudó a tomar la decisión de decidir estudiar la Maestría en Alta Dirección. El libro se titula Del Kaizen al Ki Wo Tsukau: La Nueva Revolución de la Innovación Empresarial.

Recuerdo muy bien que hace algunos años acudí a una conferencia impartida por el director General de Yakult en México, Alejandro Kasuga Sakai, donde se exponía un sistema de mejora continua diseñado por el mismo ponente denominado Ki Wo Tsukau (Preocuparse por…). De acuerdo con Kasuga, dicho sistema ayudó a la empresa instalada en el estado de Puebla a generar entre mil 200 y mil 400 ideas de mejoras que significó el aumento de la productividad, por un lado, y un significativo ahorro en los recursos de la empresa.

En dicha conferencia, el empresario mexicano de origen japonés explicaba la importancia de que las empresas se preocupen por generar una buena cultura organizacional debido a que es muy importante dentro de las operaciones, pues influye directamente en el personal y las relaciones humanas, permitiendo un mejor ambiente laboral que contribuya a elevar la productividad. Kasuga explicaba como esta “pequeña gran diferencia” entre los trabajadores orientales y los de la mayoría de los países de occidente contando la siguiente anécdota.

Hace algunos años en un programa de televisión conducido por Ricardo Rocha, me preguntaron: ¿Cuál es la diferencia entre los trabajadores japoneses y los mexicanos? Después de que algunos compañeros japoneses terminaron de cuchichear, se levantó́ uno de ellos y les dijo: "Hemos visitado muchas empresas mexicanas y creemos que el trabajador mexicano es mucho más hábil, pero el día de hoy acabamos de estar en la Basílica de Guadalupe y nos hemos dado cuenta por qué las relaciones entre los obreros y la empresa son tan diferentes. Lo que vivimos en la Villa es que los dos pueblos son iguales: les gustan las peregrinaciones, las tamboras, los amuletos, los cuetes, etc., pero ustedes van a los templos a pedir y a esperar, y en el Sintoísmo nosotros vamos a ofrecer. Por eso, nos hemos dado cuenta de que los sindicatos mexicanos presentan pliego de peticiones y los sindicatos japoneses presentan pliego de ofrecimientos. ¡Pequeña pero gran diferencia! El pliego de ofrecimiento, ¿a qué me refiero con esto? Si fabricarnos mil Toyotas, ofrecemos el año entrante fabricar mil 200. ¿Qué ofrece la empresa? Tenemos cinco por ciento de errores en la producción, ofrecemos reducir al tres por ciento, ¿qué ofrece la empresa? Y con base en esos ofrecimientos, las empresas japonesas han logrado un error 0, calidad total y "Just in time" o "Justo a tiempo". Con pliego de peticiones no es posible. Piden más días no laborables, más vacaciones, más aguinaldo, que mi cumpleaños me lo paguen triple, etc. Eso hace la diferencia…

*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.