Fabian Rivera

En Libertad

La libertad en tiempos del coronavirus

En días pasados hablábamos de la libertad, decíamos que la libertad es inherente al ser humano, en palabras de Emanuel Mounier, padre del personalismo, “la libertad es constitutiva de la existencia”. Nacemos libres y esa libertad nos permite resolver problemas y tomar nuestras propias decisiones, aceptando responsabilidades por los resultados. La “posibilidad de elegir” a la que refiere Aristóteles.

Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a ceder nuestra libertad?

John Locke, padre del liberalismo clásico, menciona que “la libertad de los hombres consiste en tener una norma permanente para vivir de acuerdo con ella”, es decir, refiriéndonos a la idea de Rousseau y su “contrato social”, el hombre decide ceder un poco de su libertad a cambio de un bien común.

De acuerdo con el economista Friedrich Hayek, “el papel del gobierno debe limitarse principalmente a establecer el marco en el que los individuos puedan libremente perseguir sus objetivos”, es decir, el papel del Estado debe limitarse a dos funciones específicas: brindar seguridad y procurar justicia, si no es capaz de otorgarlo, pierde su razón de ser. Es ahí donde el individuo es capaz de ceder esa libertad individual a la que nos referimos, a cambio de la SEGURIDAD y JUSTICIA general.

¡Quédate en casa!

En los últimos días hemos escuchado reiteradamente esta frase: “¡Quédate en casa!”, que nuestras autoridades han tomado como bandera y han advertido a la población que no salgamos a las calles más que a realizar actividades esenciales. Gracias a esta oportuna advertencia y la colaboración de la sociedad colimense, actualmente nuestro estado es la entidad federativa con menos números de contagios (cinco) y la vigésima novena con la menor tasa de incidencia de casos positivos por cada cien mil habitantes. Cumpliendo los gobiernos locales con la máxima liberal de brindar SEGURIDAD a sus habitantes.

Saqueadores…

Ni hablar del famoso plan de “reactivación económica” del Gobierno federal, con el cual el Presidente de la Republica se “pegó un balazo en el pie”, atentando contra el principio de igualdad que tanto pregona. Contrario a lo que se piensa, la empresa es la mejor redistribuidora de la riqueza y no el Estado, pues la llamada IP es productiva y resuelve problemas y necesidades de la sociedad, convirtiéndose en una especie de benefactor social. Citando al economista Jonh Stuart Mill, “las sociedades que se preocupan más por la igualdad que por la libertad, termina siendo una sociedad de saqueadores”.



*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.