Fabian Rivera

En Libertad

Libertad de expresión

Hablar de libertad es hablar de responsabilidad y respeto. Responsabilidad para saber lo que se dice y sostenerlo con valentía, y respeto para aceptar que existen diferentes formas de pensar y debemos coexistir con quien piensa distinto a nosotros, asumiendo que tenemos un límite donde empieza la libertad de los demás.

Es precisamente cuando sobrepasamos ese límite donde se generan las grandes complicaciones. De esta forma existen un sinnúmero de guerras provocadas por aquellos que pretenden imponer su ideología, argumentando que tienen la verdad absoluta. La libertad, como dice Michel Focault, debe ser “una práctica” cotidiana y es obligación de todos respetarla. La garantía de la libertad es, pues, la propia libertad.

La posibilidad de pensar, de hacer y de decir libremente lo que se piensa requiere de responsabilidad, pero también de coraje, “coraje de la verdad” como lo llamaba Focault, puesto que decir la verdad conlleva siempre un riesgo. El hombre libre tiene como bandera la honestidad y es la palabra su mayor arma para cambiar mentalidades y conductas, que no las armas. Para el filósofo francés, “El ejercicio del poder consiste en guiar las posibilidades de conducta y disponerlas con el propósito de obtener posibles resultados”, es decir, todas las relaciones humanas son relaciones de poder y éstas se conciben cuando cada uno de los individuos es capaz de incidir en el campo de conducta de los demás, pero repito, no bajo el yugo de las armas.

Es el concepto de parresia, el que Focault utiliza para referirse a aquella tendencia del hombre para expresarse con audacia o franqueza diferenciándola así de la adulación contra la que hay que luchar, pues de acuerdo con el francés, “la parresia se distingue de la adulación, en que no trata de engañar mediante la falsa alabanza…”, en pocas palabras, es el ejercicio de articular la verdad con la libertad a través de la libertad de expresión.

Tal como lo mencionó Mario Vargas Llosas al recibir el Premio Irving Kristol en el 2005, por contribuir a defender la democracia en el mundo: “No se puede prescindir del poder, pero sí se puede frenarlo y contrapesarlo para que no se exceda, usurpe funciones que no le competen y arrolle al individuo…”. El mayor contrapeso y arma que podemos tener los liberales y quienes ejercemos el ejercicio periodístico, es la verdad y la palabra. Desde esta trinchera mi reconocimiento y admiración a todos mis colegas que la ejercen “En Libertad…”.

*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.