Fernando F. Velasco Villa

Cada lunes desde algún lugar de Jalisco

Lo último de López Obrador

“A confesión de parte, relevo de pruebas”. AMLO dijo haber ordenado la liberación de Ovidio Guzmán, contradiciendo lo que bajo juramento declaró el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, y cayendo en lo que dice el artículo 150 del Código Penal Federal: “Se aplicarán de seis meses a nueve años de prisión, al que favoreciere la evasión de algún detenido... Si el detenido o procesado estuviese inculpado por delito o delitos contra la salud, a la persona que favoreciere su evasión se le impondrán de siete a 15 años de prisión… Si quien propicie la evasión fuese servidor público, se le incrementará la pena en una tercera parte... Además, será destituido de su empleo y se le inhabilitará para obtener otro, durante un periodo de ocho a 12 años” (esa declaración, que ha llevado a que lo califiquen de criminal confeso, fue quitada de su youtube). Crimen que se persigue “de oficio”.

Y sobre la bondad de la 4T con algunos criminales, salieron libres 78 reos por razones humanitarias, cinco acusados de homicidio, 20 por robo agravado, 18 por secuestro y extorción. Y ya que AMLO afirmó que contra el Coronavirus no había como la honestidad y la ausencia de corrupción, entonces ¿por qué se han contagiado miembros de su gabinete como el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y el director del IMSS, Zoé Robledo? Y con relación a que no iba a permitir corrupción, Alfonso Ramírez Cuellar, presidente de Morena, denunció a Yeidckol Polevnsky por pagar millones de obras no realizadas, y en cuanto a nepotismo, AMLO propuso al tío de sus hijos José Eduardo Beltrán, El Chelalo, como consejero de Pemex y ya fue aprobado.

Importante el atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfush, calificado por algunos como un ataque al Estado mexicano y a las Fuerzas Armadas, por tratarse del nieto del general Marcelino García Barragán. ¿Seguirá insistiendo en “abrazos, no balazos”, “fuchi, guácala”, ¿o su forma de combatirlos seguirá siendo a través de “los voy a acusar con su mamá”?.

Hugo López-Gatell Ramírez desmerece sus conocimientos médicos, cuando servilmente incluye politiquerías para adular al Presidente, como al afirmar que el Coronavirus lo trajeron los que tienen dinero para viajar, contribuyendo al enfrentamiento de clases promovido por López Obrador, quien por cierto asegura que admira a Benito Juárez, pero ni siquiera supo citarlo correctamente al afirmar que “Entre los individuos, como entre las naciones, el DERECHO al RESPETO ajeno es la paz” (sic).

Resulta que una de las obras faraónicas del presidente López: el Tren Maya, tan criticado porque afectará la ecología regional, casualmente va a tener una estación a seis minutos -2.7 kilómetros- de su rancho “La Chingada”, que tiene en el tramo carretero Pakal-Na-Palenque, en Chiapas; y cuatro estaciones quedarán cerca de la empresa EnerAll, del jefe de la Oficina de la Presidencia: Alfonso Romo.

Por último, fuertes críticas sobre la visita de Andrés Manuel a Washington, por un tratado que va a entrar en vigor vaya o no, que si para Donald Trump que va abajo en las encuestas contra Joe Biden, lo usará como un apoyo electoral, que si va a viajar en coche, en camión, en el avión en el que mandó recoger a Evo Morales, o si viajará en avión comercial haciendo escalas, porque no hay vuelo directo.

Hasta la próxima semana.

ferfvelv@prodigy.net.mx