Fabian Rivera

En Libertad

México: un Estado suplantado

Thomas Hobbes en su "Leviatán" dice que “el hombre es el lobo del hombre”, dicha idea surge a partir de que Hobbes se da cuenta que para subsistir el hombre necesita de un ente que garantice su seguridad individual a través de un poder legítimo. En términos de Max Weber, un “poder organizado” que brinde orden y genere armonía en los sistemas sociales. En pocas palabras, dicho Leviatán es necesario para evitar la guerra de todos contra todos. De esta forma, analizando como el Estado mexicano ha perdido fuerza en los últimos años debido a diversos factores, surge la pregunta:

¿Es México un Estado suplantado?

De acuerdo con el periodista Samuel Schmidt, el Estado mexicano “va en decadencia y todo ello debido al ascenso (permitido o no), de los poderes fácticos”, que crecieron al amparo del llamado presidencialismo en la década de los 60, y pretendían dotar de “fuerza” a la figura presidencial.

En ese tenor, Schmidt plantea la idea del Estado suplantado como una alternativa a la categoría del Estado fallido, pues desde el punto de vista del autor, el hecho de que algunas instituciones sean débiles o funcionen de manera deficiente “no implica que todo el gobierno o todo el Estado deje de funcionar”. Por otro lado, el Estado suplantado se basa en el concepto de que entes fuera de éste, tienen la capacidad de asumir las funciones que le están reservadas al mismo, entendiendo entes como los poderes fácticos.

Poderes fácticos

Hace poco vimos cómo sin ningún pudor, el Presidente de la República saludó en su visita a Badiraguato, Sinaloa, a la madre del Chapo Guzmán, quien fue extraditado en 2017 a los Estados Unidos por narcotráfico y más recientemente fuimos testigos del “oso” mundial de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, en la reunión virtual de la OPEP y productores independientes, en la que Donald Trump tuvo que salir al “rescate” de México. Los momentos de crisis son perfectos para que grupos políticos y criminales compren lealtades y “suplanten” a los gobiernos” a través de la legitimidad que logran gracias a la sustitución de funciones que realizan a través del monopolio de la fuerza (política, económica, social, etc.).

La única forma de cambiar nuestra realidad es fortaleciendo nuestras instituciones a través de la legitimidad que los diversos sistemas sociales deben darle al Estado para devolverle el poder ganado a través de lo que Max Weber llamó "dominación legal-racional". Coincido con el economista Douglass North: “las instituciones proporcionan una infraestructura que sirve a los seres humanos para crear orden y reducir la incertidumbre”.

Por último…

Colima es el único estado sin defunciones por el Covid-19. ¡Vamos bien! ¡Quédate en casa!

*El que suscribe es maestro en Alta Dirección y coordinador local de Students For Liberty.