Diana Amparo Maldonado Enríquez

Toque de Diana

Un respiro para la economía

Los estragos económicos comienzan a sentirse. El cierre temporal de algunos negocios y el confinamiento obligatorio en nuestros hogares se presentan como piedras que obstruyen el sistema de engranajes que es la economía. Las empresas ya no venden (por lo menos, no en la misma cantidad), esto provocado por una disminución en la demanda debida a dos razones: la restricción de tránsito en las calles y la baja de salarios y pérdida de empleos.

Por una parte, es necesario reconocer que el engrane más potente de la economía colimense se encuentra en el sector terciario. De acuerdo al INEGI, en 2018 el 73 por ciento de la actividad económica que sucede en nuestro estado se da en el sector servicios; de este sector, el comercio al por menor y al por mayor son los rubros que concentran los mayores porcentajes de la producción. En otras palabras, el hecho de que las tiendas de abarrotes, negocios en el centro de la ciudad, papelerías cercanas a las escuelas estén cerradas está interrumpiendo la cadena de compra-venta con la que estas empresas se entrelazan.

Por otro lado, estos negocios al cerrar temporalmente no generan ingresos para hacer frente a sus costos (que incluso podrían llegar a aumentar). Es decir, el problema al que se enfrenta la economía es uno de liquidez: no tienen dinero circulando en sus cajas para adquirir la materia prima con la cual producen lo que venden, para pagar la renta de los locales donde ubican sus negocios o para cumplir con los salarios de sus empleados.

Estimado lector, imagine por un momento que usted se encontrara en esa situación: que tuviera un negocio paralizado (no por el mal manejo del mismo, sino por una emergencia sanitaria que no depende de usted), que no estuviera generando ingresos para vivir de ellos ni para pagar sus costos en el corto plazo. ¿Qué haría? Una opción sería recurrir a un préstamo bancario; no obstante, los bancos también son negocios y se encuentran en una situación similar a la de su negocio. Entonces, ¿quién le presta a los bancos?

El Banco de México, o el Banco Central de nuestro país, es el banco de los bancos. A través de él se regula que el sistema financiero mexicano funcione adecuadamente; esto es, que los ahorros de las personas concentrados en los bancos se conviertan en préstamos para que otras personas o empresas inicien o expandan sus actividades.

En estos momentos en los que los engranes de los negocios y de los bancos no están girando como deberían, el Banco de México aplicó un “aceite especial” para que no paren por completo. El pasado martes 21 de abril, la Junta de Gobierno de esta institución aprobó diez medidas adicionales orientadas a promover la liquidez con el objetivo de mejorar el funcionamiento de la economía, fortalecer los canales de otorgamiento de crédito y promover el comportamiento ordenado de los mercados de deuda y cambiarios de nuestro país.

Resulta particularmente interesante el enfoque de desarrollo económico de estas medidas. Pues, si bien el Banco de México proveerá de recursos a los bancos, no lo hará para que sean éstos los únicos beneficiados, sino que sean canales para que esos recursos lleguen a las micro, pequeñas y medianas empresas y a personas físicas afectadas por la pandemia; siendo, además que la banca de desarrollo será responsable del registro y seguimiento de estos mecanismos.

Con estas medidas (que entrarán en vigor el 30 de septiembre) se estaría apoyando, a través de la estructura real del mercado financiero, a las empresas. Banxico nos da un respiro de 750 mil millones de pesos, para que los problemas de liquidez no se conviertan en problemas de solvencia (es decir, que la imposibilidad de pagar en el corto plazo no se traslade a una situación permanente en el futuro).

Finalmente, los ajustes a las finanzas públicas que está realizando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para obtener más recursos pueden sumar o restar a estas medidas. Todo depende cómo y en qué decidan gastarlo, esperemos que sea en beneficio de las empresas que antes de esta crisis, demostraron ser negocios prósperos y que sería una injusticia se vieran obligados a cerrar por falta de acciones prudentes del Gobierno.



diamalenri@gmail.com



*Licenciada en Economía por la Universidad de Colima